Juanfran: «Neymar dentro del campo es insoportable»

Juanfran Torres ha pasado por ‘El Larguero’ para analizar el camiseta Barcelona tai-Atlético, sus duelos en el pasado con Neymar y la actualidad rojiblanca.

Rivales: «¿El qué más me tocó las narices? Neymar. Fuera de campo me han dicho que es buen chaval, pero dentro del campo, insoportable. Él era de provocarte con y sin balón. Pero yo tampoco era un santo».

Dani Alves: «Nos peleábamos mucho y luego nos queríamos como hermanos. Tiene dos años más que yo y está a muy buen nivel».

Griezmann: «Nosotros queremos a Griezmann. Nos hubiese gustado que fuese nuestro estandarte, pero no fue así. Ahora prefiero que le vayan mejor las cosas a Luis Suárez».

Volver al Atlético: «El Atlético lo tiene fácil conmigo. Cuando me necesiten voy a estar ahí».

Atleti: «No creo que mi función del futuro sea cerca de Simeone, pero supongo que a él le encantaría que estuviera a su lado»

Gusto: «La dirección deportiva. Ahí está el Juanfran del futuro. Pero primero la formación, hay que ir poco a poco. Como en mi carrera».

¿Colgar las botas?: «Me queda gasolina. El tema es que me ilusione gastar esa gasolina. Van saliendo proyectos y estoy formándome para estar algún día en alguna dirección deportiva».

Cambio de sistema: «Me ha sorprendido el cambio de sistema del míster, creo que nos ha venido bien. Ha dejado desubicados a los demás equipos».

Campeones de Liga: «Nosotros sentimos que aquella Liga en el Camp Nou no se nos escapaba. Habíamos hecho una liga increíble, habíamos pasado a la final de Champions… Sentíamos que íbamos a ganar».

Villarreal: «Todo el mundo sabe lo familiar que es el Villarreal. Son gente respetuosa. Si no hubiese jugado tantos años en mi Atlético, me hubiese encantado ir al Villarreal».

El Camp Nou, un lugar para Saúl

Cuarenta y cuatro semanas después, todo ha cambiado. Sobre todo para él, para ese futbolista que hace 312 días vivió una de sus grandes noches, una de esas a las que tenía acostumbrada a la afición. Partido grande, ahí su bota. No faltaba. La de Saúl Níguez. Aquella tarde en el Calderón de la chilena ante el Madrid, su inolvidable gol al Bayern, el que voló a la escuadra a Leverkusen, el primero al Liverpool, con su beso a la muñeca y ese tatuaje que se grabó en ella después de recibir un golpe en el riñón que le llevó al hospital y le hizo orinar sangre durante meses cada vez que jugaba. «La fuerza no proviene de la capacidad corporal, sino de la voluntad del alma». La última vez que el Atlético jugó en el Camp Nou se lo besó dos veces. El jugador que nunca faltaba en las grandes noches ahora viaja en una situación distinta. Hasta ha perdido la titularidad.

En la mañana de ayer, mientras Simeone trabajaba la estrategia con el posible once del Atlético ante el Barça, Saúl no estaba en esa área del campo 1 del Cerro del Espino, sino que estaba en la contraria, en el córner, en un rondo con los suplentes. De ser el futbolista más utilizado por el Cholo una y otra vez, su multiusos, más de 4.000 minutos (4.246′) a poco más de la mitad (2.417), un 58% de los minutos jugados, un 56% en el once inicial. Él mismo lo reconocía el otro día con el ‘streamer’ Pablo Pereira, que esta temporada «lo ha pasado mal». «En los momentos malos he sacado cosas más positivas, creo que soy mejor persona y jugador, y eso es algo que me va ayudar para el futuro«, expresó. El Camp Nou este sábado puede ser un buen lugar para remontar.

Un doblete y dos penaltis

Su pasado más reciente en ese campo así se lo susurra, su dos penaltis. El primero, minuto 17, para poner el 1-1 en el marcador después de engañar a Ter Stegen. Después para instaurar el 2-2, tras el gol 700 de Messi. Ocho minutos jugó el fin de semana pasado, ante el Elche, su primer partido como suplente desde la jornada 28ª ante el Alavés. Hace seis años que la grave lesión de Tiago, rotura de tibia, le abrió las puertas a la titularidad. Unas puertas que derribó para no dejar de besarse la muñeca en las noches grandes. Y en el Camp Nou el Atleti se juega su liderato, esta Liga, después de todo.

Koeman recupera efectivos para las seis finales que le restan en LaLiga

Nadie quiere perderse el final de LaLiga en el FC Barcelona. Si hace unos días eran el portero Neto Murara y el delantero Ousmane Dembélé quienes recibían el alta médica y entraban en la convocatoria para el partido ante el Villarreal, ahora se apunta el centrocampista Miralem Pjanic, que este martes regresó al grupo tras haber estado unos días ausente por culpa de unas molestias en la rodilla derecha. Todo apunta que el internacional bosnio recibirá el jueves el alta médica y podrá entrar en la lista para el partido aplazado que jugará el Barcelona ante el Granada en el Camp Nou.

Si bien es verdad que Pjanic ha perdido protagonismo en este tramo de la temporada, hasta el punto que su presencia está siendo testimonial desde que Koeman apostó por el 3-5-2, su recuperación confirma las buenas sensaciones del equipo: todo el mundo está ‘enchufado’ de cara al tramo final de la temporada, donde el equipo podría asaltar el liderato este mismo jueves y situarse líder por primera vez esta temporada, superando en un punto al Atlético si vence al conjunto nazarí.

De hecho, ahora mismo sólo hay tres jugadores en la enfermería. Dos de larga duración y que ya no estarán disponibles esta temporada, Ansu Fati y Philippe Coutinho, y un tercero, Martin Braithwaite, que podría estar recuperado dentro de una semana tras sufrir un esguince en su tobillo derecho el pasado 20 de abril.

Koeman aún tiene por delante dos entrenamientos para preparar el partido contra el Granada: el primero será el miércoles y el segundo uno más suave de activación el mismo día del partido.

Soldado tiene cuentas pendientes con Koeman

El Granada afronta la visita al Camp Nou de este jueves con opciones muy remotas ya de poder pelear por plazas europeas pero con ganas de competir y sumar ante el Barcelona. “Si estamos a nuestro mejor nivel, podemos crear problemas a cualquiera”, postulaba Víctor Díaz después de la derrota ante el Sevilla. Hay una motivación especial siempre que toca rendir visita al Barça y este año esas ganas se multiplican después de lo que sucedió tanto en el césped como en los banquillos en los cuartos de final de la Copa del Rey.

El choque copero dejó abierta alguna que otra herida y un poso de rabia y malestar entre los jugadores y el cuerpo técnico nazarí. Hay cuentas pendientes, especialmente entre Soldado y Koeman. El equipo azulgrana levantó un 2-0 en el descuento y segundos antes de que el partido se fuese a la prórroga, Luis Suárez perdonó el 3-2. A los rojiblancos aún les quedó gasolina para igualar a tres, pero acabaron desfondados y cediendo el pase a semifinales que durante tanto tiempo tuvieron en la mano.

El duelo titánico de aquella noche en Los Cármenes no sólo tuvo lugar en el césped. Al mismo tiempo también se jugó otro partido en los banquillos. Los técnicos y suplentes del Granada acabaron muy molestos con la actitud que según ellos mostraron Koeman y sus ayudantes. Hubo más que palabras y algún que otro insulto entre ambos bandos, siendo Soldado el que más exteriorizó su indignación y el que lideró los reproches hacia Ronald Koeman.

El ariete del Granada, una vez sustituido y ante los aspavientos del técnico holandés y de sus ayudantes tras los goles barcelonistas, estalló y no se mordió la lengua contra preparador azulgrana: “Eres un payaso, no tienes humildad. Es un subnormal. No tenéis respeto. Así es como ganáis”. Diego Martínez también mostró su malestar por la actitud de los técnicos culés durante el partido: “Esto no puede ser. Respeta más, hombre ya”.

La tensión en los banquillos fue palpable durante el tramo final del encuentro y el colegiado, Sánchez Martínez, acabó expulsando a un integrante de cada cuerpo técnico. Por el bando nazarí mandó al vestuario a Jesús Pérez por “protestar de forma ostensible tras haber sido advertido”. También envió a la caseta a Albertus Schreuder, el segundo de Koeman, «por salir de su área técnica en la celebración de un gol haciendo gestos para provocar al banquillo local».

Bajo este precedente, el de este jueves no será un partido más para el Granada, que viajará con los deberes hechos de sobra esta temporada pero con ganas de saldar cuentas pendientes y torpedear el asalto al liderato del Barcelona.

Sergi Roberto aprieta para jugar la final de Copa del Rey

Sergi Roberto podría ser una de las grandes novedades en el once que presente Ronald Koeman para la final de Copa. El canterano sustituiría a un Sergiño Dest, que estuvo especialmente desacertado en el Clásico, cometiendo errores de bulto y desajustes tanto en ataque como en defensa, que obligaron al técnico holandés a sustituirle por Antoine Griezmann tras el descanso y cambiar asimismo de dibujo. Sergi Roberto salió por Sergio Busquets en el minuto 64, colocándose como interior derecho y teniendo a sus espaldas a Óscar Mingueza en el lateral derecho. Fue una reaparición agridulce tras dos meses fuera de los terrenos de juego: su rendimiento en el campo fue aceptable, pero se le notó su falta de ritmo.

De ahí que Sergi Roberto haya dado un paso adelante y este miércoles acudiera a la Ciutat Esportiva a ejercitarse pese a que el equipo tenía día de fiesta. El de Reus es muy consciente que si quiere postulares para una plaza en el once de la final de Copa tiene que apretar los dientes y recuperar el ritmo de competición y eso sólo se consigue entrenando y jugando partidos.

Parece evidente que la plaza de lateral derecho es todo un caramelo en la plantilla. El teórico propietario, Dest, no ha acabado de encontrar la regularidad deseada, mientras que Mingueza ha sabido hacerse un hueco, aprovechando la baja de Sergi Roberto. La apuesta por los tres centrales facilitó la entrada de los dos jugadores, tanto Dest como Mingueza, en el once, pero si finalmente recupera la tradicional línea de cuatro atrás, entonces la competencia por el lateral derecho se multiplicaría, al haber tres candidatos para la misma posición.

Parece claro que Dest es a día de hoy el gran perdedor de este pulso a tres, donde Mingueza y Sergi Roberto parten como mejor situados, con el factor a favor para este último de ser uno de los capitanes y contar con más experiencia para este tipo de partidos.

En todo caso, también Koeman tendrá que valorar cómo llega Sergi Roberto a la final: no hay que olvidar que en los últimos cuatro meses sólo ha jugado tres partidos, ninguno de ellos completo y que en el único que fue titular, ante el Granada (3-5) en los cuartos de la Copa, acabó recayendo de su lesión en el cuádriceps de la pierna derecha.

Un proyecto por definir

El Barça 2021-22 todavía no sabe dónde se dirige. Al menos en los rasgos que deben completarlo después del proceso de reconstrucción iniciado este curso por Ronald Koeman. Hay varias incógnitas de la ecuación que no están resueltas. Al contrario, están muy en el aire por diferentes circunstancias. Son días de continuas reuniones en las oficinas de Can Barça, con Laporta, Yuste, Alemany y Planes como protagonistas, porque hay que empezar a decidir por dónde van a ir los tiros.

El primer asunto a resolver es la renovación de Messi. Han sido, sin embargo, dos semanas difíciles para avanzar porque el argentino, por respeto también al equipo, quiere darle máxima prioridad al tema deportivo. Y tocaba mirar al Clásico y ahora, a la final de Copa del próximo sábado ante el Athletic. La luz verde o roja de Messi a su continuidad también es básica para saber sobre qué márgenes económicos se moverá el equipo la próxima temporada. Este martes se pudo ver al presidente del Barça, Joan Laporta, abrazado a Messi en el acto de la foto oficial. La mejor señal de la buena sintonía que hay entre el presidente y el crack argentino, pero ninguna garantía de lo que ocurrirá.

Tampoco está muy claro cuál será el fichaje franquicia de la próxima temporada. Joan Laporta se ha reunido con Mino Raiola por Haaland; y con Pini Zahavi por Neymar y Alaba. Es el mejor símbolo de que el proyecto aún no tiene una dirección clara. Haaland es un nueve, Neymar un futbolista para movese entre líneas o directamente en el extremo. Si la apuesta es el noruego, será difícil colocar jugadores en la operación. Si la elección es el brasileño, Griezmann y Dembélé, especialmente este último, podrían estar en la partida.

Hay un escenario incluso más peliagudo para el Barça. Que no tenga dinero para afrontar ningún fichaje de campanillas y el proyecto sea renovación de Messi más fichajes low cost. Es el que tenía, por ejemplo, Víctor Font. Eso incluiría a jugadores como Èric García, Wijnaldum, Agüero y Depay. Por regresar al inicio, a la coctelera hay que añadirle que Messi prioriza el proyecto deportivo para seguir. Cómo componer ese rompecabezas es asunto de Laporta, Alemany y los suyos. Es el momento de tomar una dirección.

Renace La Masia

La imagen de la Selección de Luis Enrique el pasado domingo en Tblisi, con Èric García, Dani Olmo, ThiagoSergio Busquets y Alba sobre el césped, transportó a La Masia. Porque en el Barça, eso también está pasando. Y además, en curiosos escalones. Para empezar, Koeman ha recuperado a tres canteranos veteranos que parecían sentenciados después del 2-8 del Bayern en Lisboa. Aquella noche, en Da Luz, Piqué se ofreció a dar un paso a un lado; y Busquets y Alba aparecían en todas las listas de transferibles del verano. Koeman, sin embargo, se sentó con los tres. Los ha recuperado en términos de rendimiento y de compromiso en el vestuario para explicar una manera de hacer, la de La Masia.

Los malos tiempos deportivos, y económicos, más la valentía de Koeman, han precipitado un renacimiento de La Masia. El holandés convirtió a Ansu Fati, ahora lesionado, y Araújo, en fijos casi desde el inicio de temporada. Y luego, ha sido un técnico meritocrático. Ha mantenido a Mingueza porque supo rendir cuando necesitó elementos en defensa; y ha ido aumentando el número de minutos de Ilaix Moriba de manera acorde a su rendimiento en partidos clave como los del Sánchez Pizjuán y el Sadar ante Sevilla y Osasuna..

Koeman quiere más. Dio el visto bueno al fichaje de Èric García porque era consciente de que se ahorraba el proceso de aprendizaje de cualquier fichaje. El central del Manchester City, apenas 20 años, llegará en junio y ya conoce los secretos de la base y el lenguaje del fútbol que se habla desde hace más de tres décadas en Barcelona. Porque también se crió en La Masia.

Aparcando el asunto de Riqui Puig, un jugador con ADN Barça pero con el problema de un lobby que por ser favorable de manera incondicional se ha vuelto tóxico y ha intentado elevarle por encima de una buena toma de decisiones en el campo, La Masia no para de gotear jugadores. Y Koeman está más que atento. Esta temporada ya ha debutado Konrad (2001), un extremo con desequilibrio que puede ayudar en estos tiempos de austeridad en Barcelona, pero que también debe cometer menos errores en el campo. Varios centrocampistas, además, se abren paso en las preferencias de Koeman. Álex Collado (1999), fino zurdo, debe romper ya. Jandro Orellana (2000), medio de calidad, podría hacer la pretemporada con el primer equipo. También crece Nico (2002), hijo del mítico Fran del Depor. Algo lento, es técnico y tiene buenos fundamentos de juego. Como mediocentro posicional, ha crecido a las órdenes de García Pimienta. Hace años que el Barça busca un recambio de Sergio Busquets…

Y hay futuro en el lateral izquierdo. Juan Miranda (2000) ha madurado esta temporada en el Betis. Considerado uno de los mayores valores de La Masia hace tres años, en el club hubo dudas sobre su nivel competitivo. Con Pellegrini se ha endurecido y el Barça tiene una opción de renovación unilateral. El jugador está feliz en Heliópolis, pero la última palabra es del club azulgrana y sus progresos son obvios. En el mismo jardín en el que se ha ido criando Miranda, crece Alejandro Balde (2003), que apenas tiene 17 años pero una proyección. Finalmente, también hay porteros: Iñaki Peña (2000), Arnau Tenas (2002). La Masia crece.

El calvario de Douglas

«Zubi, ¿quién es Douglas?». Aquella frase, entonada por un aficionado, ajustició desde el día 1 a un joven lateral que llegaba desde Brasil. En Can Barça, nadie conocía al futbolista, pero no por ello significaba que fuera a hacer un mal papel. En el Camp Nou, desde luego, pasó desapercibido. Tuvo que esperar a salir en calidad de cedido para demostrar algo más su valía. En 2019, finalizó su vínculo al Barcelona tras varios préstamos. Entonces, su carrera volvía a empezar y su decisión fue continuarla en el Besiktas.

Sin embargo, no ha cesado la tormenta desde entonces. Transfermarkt apunta que firmó hasta 2022, aunque la prensa turca desliza que este verano ambas partes podrían tomar distintos caminos. Sea como fuere, la experiencia no ha sido como él se esperaba. Es más, está viviendo un auténtico infierno. Hasta el mes de octubre de 2019, alternaba titularidades y suplencias e incluso llegó a probarse como mediocentro. Poco después se rompió el ligamento del tobillo para un total de dos meses en el dique seco.

Las campanadas de 2020 reabrian un nuevo horizonte para él. Pero nada más comenzar febrero volvió a tocar la puerta de la enfermería. Llegó su gran calvario. Se desgarró el fémur, una grave lesión que le impidió siquiera regresar tras el parón que desató la pandemia. Desde entonces, no ha vuelto a pisar el terreno de juego. La prensa de su país apuntaba a que el Besiktas le buscaría una salida en este mercado invernal, cosa que finalmente no se produjo.

Todo apunta a que en verano romperán el vínculo para que el brasileño pueda volver a disfrutar del deporte rey. Quién sabe si en su Brasil natal, al no funcionar su aventura en el continente europeo. Sea como fuere, de la presentación modo estrella que le dedicó el Besiktas a su llegada al día de hoy todo ha cambiado por completo. No solo en términos médicos o contractuales. También del futbolista que cuajó el mejor año de su carrera deportiva en el Sivasspor, con el que fue titular indiscutible y con el que marcó tres goles y dio otros siete a sus compañeros.

Las lesiones, su pesadilla

No es la primera vez que las lesiones echan por tierra la carrera de Douglas. En el Barcelona, pese a que en ningún momento tomaría un rol protagonista, no dejó de sufrir problemas físicos que le impidieron, por qué no, sumar minutos de calidad en segundas partes o se de la partida cuando se requiriesen rotaciones o en partidos de menor calibre. En El Comercio, reconoció en 2016 cómo visitar la enfermería le afectó psicológicamente: «En Barcelona pasé momentos muy díficiles con las lesiones. Llegaba a casa llorando todos los días«.

En el Sporting de Gijón vivió otro controvertido momento. Gerardo Ruiz, preparador físico del equipo, contó públicamente que Douglas se lesionó en el glúteo al dormirse en el autobús, algo que desató las bromas de los aficionados y el enfado de otros por el presunto bajo compromiso del futbolista. Este, cansado de ser la comidilla de redes sociales, se quiso defender también en la entrevista en El Comercio: «Aquello no estuvo bien en absoluto. Fue solo un músculo que se estiró excesivamente y todo lo que necesitaba era una masaje. Estaba entrenando al día siguiente y se dijo que me lesioné cuando no lo hice. Eso me entristece».

¿Y ahora qué?

Marque lo que marque su contrato, parece claro que Douglas abandonará el Besiktas este mismo verano. Deja Turquía sin pena ni gloria, tras un fantástico año en Sivasspor y la pérdida de expectativas con posterioridad. A sus 30 años, quizás sea el momento de regresar a Brasil para abordarse en la liga que le hizo fichar por todo un Fútbol Club Barcelona en el año 2014. Por el momento, no hay rumores de incorporación. Con la pandemia y las lesiones que figuran en su currículum, se antoja difícil que algún club llame al despacho del Besiktas para ofrecer una cantidad. La carta de libertad, opción más barajada, le permitirá decidir su destino. Y en sus manos, por tanto, la llama aún no apagada de seguir disfrutando del fútbol lejos de hospitales y fisioterapeutas…

Barcelona, horizonte incierto para el Real Valladolid

El horizonte cercano del Real Valladolid es el Camp Nou y ese partido que tendrá que jugar el lunes 5 de abril a las 21:00 horas ante el Barcelona. Los de Sergio González llegan a esta cita tan complicada cita inmersos en las dudas provocadas por los positivos de los últimos días que han hecho que el trabajo programado para la semana pasada se haya visto afectado hasta el punto de que se anularon las sesiones de miércoles, jueves y viernes, sustituyéndolas por pruebas PCR, test de antígenos y todo tipo de controles para detectar cualquier problema, con la incertidumbre que ello conlleva hasta que el resultado está disponible.

Una vez superada esa fase, el equipo regresó al trabajo con las ausencias de Joaquín, Luis Pérez, Kike Pérez y Roberto y también con la de Míchel cuyo diagnóstico no es definitivo. Al margen de estas situaciones, los de Sergio sólo han tenido las ausencias de los jugadores que han estado con sus selecciones, caso de Orellana que jugó con Chile ante Bolivia (2-1) el pasado viernes y que ya estará de regreso a Valladolid para sumarse a las sesiones, aunque hay que recordar que no podrá jugar en Barcelona por cumplir ciclo de amarillas. El otro internacional es Weissman que participó de momento en los dos partidos que ha jugado Israel, perdiendo ante Dinamarca (0-2) y empatando ante Escocia, ambos valederos para la clasificación del Mundial de Catar y aún le resta por jugar el miércoles ante Moldavia, tras lo cual regresará a Valladolid con el tiempo suficiente de sumarse al grupo y jugar en el Camp Nou.

Ha comenzado por tanto una semana larga y extraña, en la que las mejores noticias viene de la mano de los que están en proceso de recuperación, caso de Marcos André cuya mejoría podría llevarle a entrar en la lista de convocados ante los de Koeman, tres meses después de ser operado de sus problemas en el pubis. También servirá este tiempo para que Kiko Olivas y Hervías continúen con su proceso de recuperación que avanza con los plazos previstos. Con todos estos condicionantes y si no aparecen nuevos positivos, el Real Valladolid prepara su vuelta a la Liga con garantías de presentar un equipo competitivo en el Nou Camp.

Laporta ‘redebuta’ en un palco al lado de Nasser Al-Khelaifi

Aunque todavía no es presidente oficialmente (la toma de posesión no se producirá hasta que presente el aval de casi 125 millones de euros en LaLiga y este sea aprobado), Joan Laporta quiso estar desde el primer viaje al lado de sus jugadores. Invitado por el presidente de la Junta Gestora, Carles Tusquets, Laporta y su vicepresidente deportivo, Rafa Yuste, pasaron el correspondiente PCR este lunes y viajaron ayer martes.

Laporta esperó a sus jugadores en la zona de embarque y fue saludándolos uno a uno. Estuvo simpático con Dest y muy cómplice con Messi y Alba, con quienes se nota a leguas que mantiene una relación especial. Laporta tampoco pretende ser invasivo, pero está claro que en los primeros días debe llenar el vacío de poder que ha habido en el club durante meses. No sólo desde la dimisión de Bartomeu, sino desde que el ex presidente dejó de tener contacto con sus jugadores. «Aunque yo no he hablado con él, ya lo haré en el futuro, es importante que tengamos un presidente», dijo ayer en sala de prensa Frenkie de Jong.

Pero Laporta quería estar en París por más cosas. Al nuevo presidente del Barça no le ha gustado nada el comportamiento del PSG en el asunto Messi. De hecho, durante la campaña electoral estuvo durísimo y en esa línea ha seguido estos días. «El PSG le faltó el respeto al Barça al hablar públicamente sobre Messi. Un jugador puede desear públicamente la llegada del mejor jugador de la historia. Un club, no. Leonardo se equivocó y creo que lo sabe. Estoy seguro de que el PSG ha entendido bien el mensaje. El partido de París será mi primero como presidente. Amo nuestra nueva rivalidad, aunque tengamos dos modelos distintos: uno es de su afición, el otro de un emir que pone dinero al final de la temporada», dijo Laporta en Le Parisien, insistiendo en la línea de sus declaraciones contras los que llama “clubes-estado”.

Laporta mirará a los ojos a Nasser Al-Khelaifi en el palco. Es posible que Carles Tusquets le informe de los acontecimientos del partido de ida. Entonces, trascendió entre bambalinas de que el dirigente parisino se saltó el protocolo y celebró a los grandes los goles de su equipo. Tal vez, con el Barça al fin con presidente, todo sea distinto