Renace La Masia

La imagen de la Selección de Luis Enrique el pasado domingo en Tblisi, con Èric García, Dani Olmo, ThiagoSergio Busquets y Alba sobre el césped, transportó a La Masia. Porque en el Barça, eso también está pasando. Y además, en curiosos escalones. Para empezar, Koeman ha recuperado a tres canteranos veteranos que parecían sentenciados después del 2-8 del Bayern en Lisboa. Aquella noche, en Da Luz, Piqué se ofreció a dar un paso a un lado; y Busquets y Alba aparecían en todas las listas de transferibles del verano. Koeman, sin embargo, se sentó con los tres. Los ha recuperado en términos de rendimiento y de compromiso en el vestuario para explicar una manera de hacer, la de La Masia.

Los malos tiempos deportivos, y económicos, más la valentía de Koeman, han precipitado un renacimiento de La Masia. El holandés convirtió a Ansu Fati, ahora lesionado, y Araújo, en fijos casi desde el inicio de temporada. Y luego, ha sido un técnico meritocrático. Ha mantenido a Mingueza porque supo rendir cuando necesitó elementos en defensa; y ha ido aumentando el número de minutos de Ilaix Moriba de manera acorde a su rendimiento en partidos clave como los del Sánchez Pizjuán y el Sadar ante Sevilla y Osasuna..

Koeman quiere más. Dio el visto bueno al fichaje de Èric García porque era consciente de que se ahorraba el proceso de aprendizaje de cualquier fichaje. El central del Manchester City, apenas 20 años, llegará en junio y ya conoce los secretos de la base y el lenguaje del fútbol que se habla desde hace más de tres décadas en Barcelona. Porque también se crió en La Masia.

Aparcando el asunto de Riqui Puig, un jugador con ADN Barça pero con el problema de un lobby que por ser favorable de manera incondicional se ha vuelto tóxico y ha intentado elevarle por encima de una buena toma de decisiones en el campo, La Masia no para de gotear jugadores. Y Koeman está más que atento. Esta temporada ya ha debutado Konrad (2001), un extremo con desequilibrio que puede ayudar en estos tiempos de austeridad en Barcelona, pero que también debe cometer menos errores en el campo. Varios centrocampistas, además, se abren paso en las preferencias de Koeman. Álex Collado (1999), fino zurdo, debe romper ya. Jandro Orellana (2000), medio de calidad, podría hacer la pretemporada con el primer equipo. También crece Nico (2002), hijo del mítico Fran del Depor. Algo lento, es técnico y tiene buenos fundamentos de juego. Como mediocentro posicional, ha crecido a las órdenes de García Pimienta. Hace años que el Barça busca un recambio de Sergio Busquets…

Y hay futuro en el lateral izquierdo. Juan Miranda (2000) ha madurado esta temporada en el Betis. Considerado uno de los mayores valores de La Masia hace tres años, en el club hubo dudas sobre su nivel competitivo. Con Pellegrini se ha endurecido y el Barça tiene una opción de renovación unilateral. El jugador está feliz en Heliópolis, pero la última palabra es del club azulgrana y sus progresos son obvios. En el mismo jardín en el que se ha ido criando Miranda, crece Alejandro Balde (2003), que apenas tiene 17 años pero una proyección. Finalmente, también hay porteros: Iñaki Peña (2000), Arnau Tenas (2002). La Masia crece.

El calvario de Douglas

«Zubi, ¿quién es Douglas?». Aquella frase, entonada por un aficionado, ajustició desde el día 1 a un joven lateral que llegaba desde Brasil. En Can Barça, nadie conocía al futbolista, pero no por ello significaba que fuera a hacer un mal papel. En el Camp Nou, desde luego, pasó desapercibido. Tuvo que esperar a salir en calidad de cedido para demostrar algo más su valía. En 2019, finalizó su vínculo al Barcelona tras varios préstamos. Entonces, su carrera volvía a empezar y su decisión fue continuarla en el Besiktas.

Sin embargo, no ha cesado la tormenta desde entonces. Transfermarkt apunta que firmó hasta 2022, aunque la prensa turca desliza que este verano ambas partes podrían tomar distintos caminos. Sea como fuere, la experiencia no ha sido como él se esperaba. Es más, está viviendo un auténtico infierno. Hasta el mes de octubre de 2019, alternaba titularidades y suplencias e incluso llegó a probarse como mediocentro. Poco después se rompió el ligamento del tobillo para un total de dos meses en el dique seco.

Las campanadas de 2020 reabrian un nuevo horizonte para él. Pero nada más comenzar febrero volvió a tocar la puerta de la enfermería. Llegó su gran calvario. Se desgarró el fémur, una grave lesión que le impidió siquiera regresar tras el parón que desató la pandemia. Desde entonces, no ha vuelto a pisar el terreno de juego. La prensa de su país apuntaba a que el Besiktas le buscaría una salida en este mercado invernal, cosa que finalmente no se produjo.

Todo apunta a que en verano romperán el vínculo para que el brasileño pueda volver a disfrutar del deporte rey. Quién sabe si en su Brasil natal, al no funcionar su aventura en el continente europeo. Sea como fuere, de la presentación modo estrella que le dedicó el Besiktas a su llegada al día de hoy todo ha cambiado por completo. No solo en términos médicos o contractuales. También del futbolista que cuajó el mejor año de su carrera deportiva en el Sivasspor, con el que fue titular indiscutible y con el que marcó tres goles y dio otros siete a sus compañeros.

Las lesiones, su pesadilla

No es la primera vez que las lesiones echan por tierra la carrera de Douglas. En el Barcelona, pese a que en ningún momento tomaría un rol protagonista, no dejó de sufrir problemas físicos que le impidieron, por qué no, sumar minutos de calidad en segundas partes o se de la partida cuando se requiriesen rotaciones o en partidos de menor calibre. En El Comercio, reconoció en 2016 cómo visitar la enfermería le afectó psicológicamente: «En Barcelona pasé momentos muy díficiles con las lesiones. Llegaba a casa llorando todos los días«.

En el Sporting de Gijón vivió otro controvertido momento. Gerardo Ruiz, preparador físico del equipo, contó públicamente que Douglas se lesionó en el glúteo al dormirse en el autobús, algo que desató las bromas de los aficionados y el enfado de otros por el presunto bajo compromiso del futbolista. Este, cansado de ser la comidilla de redes sociales, se quiso defender también en la entrevista en El Comercio: «Aquello no estuvo bien en absoluto. Fue solo un músculo que se estiró excesivamente y todo lo que necesitaba era una masaje. Estaba entrenando al día siguiente y se dijo que me lesioné cuando no lo hice. Eso me entristece».

¿Y ahora qué?

Marque lo que marque su contrato, parece claro que Douglas abandonará el Besiktas este mismo verano. Deja Turquía sin pena ni gloria, tras un fantástico año en Sivasspor y la pérdida de expectativas con posterioridad. A sus 30 años, quizás sea el momento de regresar a Brasil para abordarse en la liga que le hizo fichar por todo un Fútbol Club Barcelona en el año 2014. Por el momento, no hay rumores de incorporación. Con la pandemia y las lesiones que figuran en su currículum, se antoja difícil que algún club llame al despacho del Besiktas para ofrecer una cantidad. La carta de libertad, opción más barajada, le permitirá decidir su destino. Y en sus manos, por tanto, la llama aún no apagada de seguir disfrutando del fútbol lejos de hospitales y fisioterapeutas…

Barcelona, horizonte incierto para el Real Valladolid

El horizonte cercano del Real Valladolid es el Camp Nou y ese partido que tendrá que jugar el lunes 5 de abril a las 21:00 horas ante el Barcelona. Los de Sergio González llegan a esta cita tan complicada cita inmersos en las dudas provocadas por los positivos de los últimos días que han hecho que el trabajo programado para la semana pasada se haya visto afectado hasta el punto de que se anularon las sesiones de miércoles, jueves y viernes, sustituyéndolas por pruebas PCR, test de antígenos y todo tipo de controles para detectar cualquier problema, con la incertidumbre que ello conlleva hasta que el resultado está disponible.

Una vez superada esa fase, el equipo regresó al trabajo con las ausencias de Joaquín, Luis Pérez, Kike Pérez y Roberto y también con la de Míchel cuyo diagnóstico no es definitivo. Al margen de estas situaciones, los de Sergio sólo han tenido las ausencias de los jugadores que han estado con sus selecciones, caso de Orellana que jugó con Chile ante Bolivia (2-1) el pasado viernes y que ya estará de regreso a Valladolid para sumarse a las sesiones, aunque hay que recordar que no podrá jugar en Barcelona por cumplir ciclo de amarillas. El otro internacional es Weissman que participó de momento en los dos partidos que ha jugado Israel, perdiendo ante Dinamarca (0-2) y empatando ante Escocia, ambos valederos para la clasificación del Mundial de Catar y aún le resta por jugar el miércoles ante Moldavia, tras lo cual regresará a Valladolid con el tiempo suficiente de sumarse al grupo y jugar en el Camp Nou.

Ha comenzado por tanto una semana larga y extraña, en la que las mejores noticias viene de la mano de los que están en proceso de recuperación, caso de Marcos André cuya mejoría podría llevarle a entrar en la lista de convocados ante los de Koeman, tres meses después de ser operado de sus problemas en el pubis. También servirá este tiempo para que Kiko Olivas y Hervías continúen con su proceso de recuperación que avanza con los plazos previstos. Con todos estos condicionantes y si no aparecen nuevos positivos, el Real Valladolid prepara su vuelta a la Liga con garantías de presentar un equipo competitivo en el Nou Camp.

Laporta ‘redebuta’ en un palco al lado de Nasser Al-Khelaifi

Aunque todavía no es presidente oficialmente (la toma de posesión no se producirá hasta que presente el aval de casi 125 millones de euros en LaLiga y este sea aprobado), Joan Laporta quiso estar desde el primer viaje al lado de sus jugadores. Invitado por el presidente de la Junta Gestora, Carles Tusquets, Laporta y su vicepresidente deportivo, Rafa Yuste, pasaron el correspondiente PCR este lunes y viajaron ayer martes.

Laporta esperó a sus jugadores en la zona de embarque y fue saludándolos uno a uno. Estuvo simpático con Dest y muy cómplice con Messi y Alba, con quienes se nota a leguas que mantiene una relación especial. Laporta tampoco pretende ser invasivo, pero está claro que en los primeros días debe llenar el vacío de poder que ha habido en el club durante meses. No sólo desde la dimisión de Bartomeu, sino desde que el ex presidente dejó de tener contacto con sus jugadores. «Aunque yo no he hablado con él, ya lo haré en el futuro, es importante que tengamos un presidente», dijo ayer en sala de prensa Frenkie de Jong.

Pero Laporta quería estar en París por más cosas. Al nuevo presidente del Barça no le ha gustado nada el comportamiento del PSG en el asunto Messi. De hecho, durante la campaña electoral estuvo durísimo y en esa línea ha seguido estos días. «El PSG le faltó el respeto al Barça al hablar públicamente sobre Messi. Un jugador puede desear públicamente la llegada del mejor jugador de la historia. Un club, no. Leonardo se equivocó y creo que lo sabe. Estoy seguro de que el PSG ha entendido bien el mensaje. El partido de París será mi primero como presidente. Amo nuestra nueva rivalidad, aunque tengamos dos modelos distintos: uno es de su afición, el otro de un emir que pone dinero al final de la temporada», dijo Laporta en Le Parisien, insistiendo en la línea de sus declaraciones contras los que llama “clubes-estado”.

Laporta mirará a los ojos a Nasser Al-Khelaifi en el palco. Es posible que Carles Tusquets le informe de los acontecimientos del partido de ida. Entonces, trascendió entre bambalinas de que el dirigente parisino se saltó el protocolo y celebró a los grandes los goles de su equipo. Tal vez, con el Barça al fin con presidente, todo sea distinto

Leo Messi llega a París en plena armonía con el Barcelona

La potentísima imagen de Messi ejerciendo su derecho al voto el pasado domingo en las elecciones del Barça cerró definitivamente el doloroso trance del burofax. En menos de siete meses, el argentino ha pasado de mostrar su voluntad irrevocable de abandonar el club, a participar activamente en su vida institucional. La fotografía ya está en la historia del Barça y, sobre todo, ha servido para unir al porcentaje de masa social que se mostró dolido por las formas drásticas del jugador, que no soportaba un minuto más de convivencia con la anterior Junta directiva.

A día de hoy, Messi aparenta plena armonía con el Barça. Su abrazo con Koeman después de la remontada contra el Sevilla tuvo un enorme valor simbólico, casi el mismo que su aparición por las mesas electorales del Camp Nou, de la mano de su hijo Thiago. La elección de Laporta ha sido la guinda perfecta para que la afición piense que su continuidad es posible. «Quiere al Barça, tenemos que animarle para que siga», arengó Laporta a la afición en su discurso de ganador el domingo por la noche. En París, no obstante, todavía quieren verlo en el PSG la próxima temporada. Según L’Equipe, el factor Neymar puede pesar en la decisión del argentino. Claro que también Messi pidió al brasileño que no se marchase en 2017 y este hizo oídos sordos.

Es fácil adivinar que después de la carrera electoral, el Barçagate y la elección de Laporta, la renovación de Messi se convertirá en el culebrón del próximo mes en Barcelona, especialmente si se advierte que en dos semanas hay un parón liguero. Pero Messi está a otra cosa. Una temporada que amenazaba ruina se ha enderezado hasta el punto de que tiene a un partido su título 35 con el Barça (final de Copa ante el Athletic en La Cartuja) y su undécima Liga aún es posible (quedaría a una de las doce de Gento). Messi camina, además, hacia su octavo trofeo de máximo goleador de LaLiga. Ya dejó atrás a Zarra (6). Y si es capaz de ganar la Copa, igualará a Piru Gainza con siete títulos. Messi anunció en Navidad que esperará a final de temporada para tomar una decisión. El crack deberá manejar bien los tiempos de su anuncio y de su discurso para que no altere el bienestar del vestuario, una de las claves del buen momento del Barça. Y seguro que está en ello. Porque si algo le gusta al argentino, es ganar.

El Barça marcó cuatro o más goles el 20% de partidos

El Barçelona de estos días no es aquel que le remontó un 4-0 al PSG en el Camp Nou. Aquel era un equipo basado en la pegada de Messi, Suárez y Neymar, mucho más demoleador en el área rival. Aun así, ha demostrado esta temporada que, si tiene el día, puede alcanzar los cuatro goles. En concreto, los azulgrana han marcado cuatro o más goles en 8 de los 40 partidos oficiales que ha jugado esta temporada. En la Champions, lo hicieron en dos de los siete partidos: 5-1 al Ferencvaros y 0-4 al Dinamo de Kiev. En LaLiga, goleó a Villarreal (4-0), Betis (5-2), Osasuna (4-0), Granada (0-4) y Alavés (5-1). Finalmente, en Copa, la competición de sus remontadas este año, le metió cinco al Granada (3-5). Eso sí, en 120 minutos ya que al final del partido se había llegado 2-2 tras el gol in extremis de Jordi Alba.

El Barça, pues, marca cuatro o más goles en uno de cada cinco partidos suyos esta temporada (un 20%). Sus opciones de remontada son prácticamente nulos, porque además juega ante un equipo de primer nivel europeo y en ningún caso sus goleadas este año han sido ante conjuntos de ese estatus. Pero Koeman cree que, al menos, tendrán una oportunidad. Y que dependerá, sobre todo, de la efectividad, porque el holandés se encarga de recordar, siempre que puede, que son el equipo que más oportunidades de gol produce por partido. El Barça tendría que hacer un partido perfecto («redondo») en palabras de Koeman) y jugadores como Griezmann, Dembélé o Messi, meter todas las oportunidades que produjesen. Nada es imposible. Pero esta vez lo parece.