Renace La Masia

La imagen de la Selección de Luis Enrique el pasado domingo en Tblisi, con Èric García, Dani Olmo, ThiagoSergio Busquets y Alba sobre el césped, transportó a La Masia. Porque en el Barça, eso también está pasando. Y además, en curiosos escalones. Para empezar, Koeman ha recuperado a tres canteranos veteranos que parecían sentenciados después del 2-8 del Bayern en Lisboa. Aquella noche, en Da Luz, Piqué se ofreció a dar un paso a un lado; y Busquets y Alba aparecían en todas las listas de transferibles del verano. Koeman, sin embargo, se sentó con los tres. Los ha recuperado en términos de rendimiento y de compromiso en el vestuario para explicar una manera de hacer, la de La Masia.

Los malos tiempos deportivos, y económicos, más la valentía de Koeman, han precipitado un renacimiento de La Masia. El holandés convirtió a Ansu Fati, ahora lesionado, y Araújo, en fijos casi desde el inicio de temporada. Y luego, ha sido un técnico meritocrático. Ha mantenido a Mingueza porque supo rendir cuando necesitó elementos en defensa; y ha ido aumentando el número de minutos de Ilaix Moriba de manera acorde a su rendimiento en partidos clave como los del Sánchez Pizjuán y el Sadar ante Sevilla y Osasuna..

Koeman quiere más. Dio el visto bueno al fichaje de Èric García porque era consciente de que se ahorraba el proceso de aprendizaje de cualquier fichaje. El central del Manchester City, apenas 20 años, llegará en junio y ya conoce los secretos de la base y el lenguaje del fútbol que se habla desde hace más de tres décadas en Barcelona. Porque también se crió en La Masia.

Aparcando el asunto de Riqui Puig, un jugador con ADN Barça pero con el problema de un lobby que por ser favorable de manera incondicional se ha vuelto tóxico y ha intentado elevarle por encima de una buena toma de decisiones en el campo, La Masia no para de gotear jugadores. Y Koeman está más que atento. Esta temporada ya ha debutado Konrad (2001), un extremo con desequilibrio que puede ayudar en estos tiempos de austeridad en Barcelona, pero que también debe cometer menos errores en el campo. Varios centrocampistas, además, se abren paso en las preferencias de Koeman. Álex Collado (1999), fino zurdo, debe romper ya. Jandro Orellana (2000), medio de calidad, podría hacer la pretemporada con el primer equipo. También crece Nico (2002), hijo del mítico Fran del Depor. Algo lento, es técnico y tiene buenos fundamentos de juego. Como mediocentro posicional, ha crecido a las órdenes de García Pimienta. Hace años que el Barça busca un recambio de Sergio Busquets…

Y hay futuro en el lateral izquierdo. Juan Miranda (2000) ha madurado esta temporada en el Betis. Considerado uno de los mayores valores de La Masia hace tres años, en el club hubo dudas sobre su nivel competitivo. Con Pellegrini se ha endurecido y el Barça tiene una opción de renovación unilateral. El jugador está feliz en Heliópolis, pero la última palabra es del club azulgrana y sus progresos son obvios. En el mismo jardín en el que se ha ido criando Miranda, crece Alejandro Balde (2003), que apenas tiene 17 años pero una proyección. Finalmente, también hay porteros: Iñaki Peña (2000), Arnau Tenas (2002). La Masia crece.

El Barça marcó cuatro o más goles el 20% de partidos

El Barçelona de estos días no es aquel que le remontó un 4-0 al PSG en el Camp Nou. Aquel era un equipo basado en la pegada de Messi, Suárez y Neymar, mucho más demoleador en el área rival. Aun así, ha demostrado esta temporada que, si tiene el día, puede alcanzar los cuatro goles. En concreto, los azulgrana han marcado cuatro o más goles en 8 de los 40 partidos oficiales que ha jugado esta temporada. En la Champions, lo hicieron en dos de los siete partidos: 5-1 al Ferencvaros y 0-4 al Dinamo de Kiev. En LaLiga, goleó a Villarreal (4-0), Betis (5-2), Osasuna (4-0), Granada (0-4) y Alavés (5-1). Finalmente, en Copa, la competición de sus remontadas este año, le metió cinco al Granada (3-5). Eso sí, en 120 minutos ya que al final del partido se había llegado 2-2 tras el gol in extremis de Jordi Alba.

El Barça, pues, marca cuatro o más goles en uno de cada cinco partidos suyos esta temporada (un 20%). Sus opciones de remontada son prácticamente nulos, porque además juega ante un equipo de primer nivel europeo y en ningún caso sus goleadas este año han sido ante conjuntos de ese estatus. Pero Koeman cree que, al menos, tendrán una oportunidad. Y que dependerá, sobre todo, de la efectividad, porque el holandés se encarga de recordar, siempre que puede, que son el equipo que más oportunidades de gol produce por partido. El Barça tendría que hacer un partido perfecto («redondo») en palabras de Koeman) y jugadores como Griezmann, Dembélé o Messi, meter todas las oportunidades que produjesen. Nada es imposible. Pero esta vez lo parece.

Koeman reta a las vacas sagradas

Ronald Koeman dejó bien claro en la rueda de prensa previa al partido ante el Elche de este miércoles que son las vacas sagradas las que deben dar un paso adelante, rearmar moralmente al grupo y buscar soluciones para reencontrar la senda de las victorias. De ahí que haya decidido volver a convocar, por tercera vez consecutiva, a los mismos jugadores que perdieron (1-4) ante el PSG y empataron sorprendentemente (1-1) contra el Cádiz, de cara al partido aplazado que se jugará este miércoles ante el Elche en el Camp Nou correspondiente a la primera jornada de LaLiga.

Ninguna rotación, ningún descanso y ningún respiro. Todos los jugadores disponibles, sin excepción, han entrado en la convocatoria, incluso Frenkie de Jong, que tendrá que ir con mucho tiento de no ver una amarilla, ya que le dejaría fuera para el partido del sábado ante el Sevilla por acumulación de tarjetas.

La única novedad respecto a las dos últimas convocatoria es la presencia del delantero del filial Konrad de la Fuente, que se une a Iñaki Peña y Óscar Mingueza en la lista del primer equipo.

Ahora está por ver si Koeman vuelve a repetir once por tercera vez consecutiva o decide hacer alguna rotación, pensando en el próximo doble enfrentamiento ante el Sevilla, de Liga y Copa. Muchas miradas estarán puestas en Clemente Lenglet, el gran señalado por el empate ante el Cádiz, tras provocar un penalti absurdo en el último minuto, y en Ousmane Dembélé, que el propio entrenador señaló públicamente por haber desaprovechado ocasiones muy claras ante el Cádiz.

En la enfermería blaugrana se mantienen Ansu Fati, Philippe Coutinho, Sergi Roberto y Ronald Araújo. Este último será el primero en regresar. De hecho, no se puede descartar que reaparezca este sábado ante el Sevilla en LaLiga o, a más tardar, cuatro días más tarde en el trascendental partido de Copa ante el conjunto hispalense, donde los blaugrana están obligados a remontar un 2-0 en contra si quieren pasar a la final.

La relación completa de futbolistas para jugar este miércoles (19 horas) ante el Elche en el Camp Nou está formada por: Ter Stegen, Neto, Dest, Junior, Lenglet, Piqué, Alba, Umtiti, De Jong, Busquets, Pjanic, Matheus, Pedri, Riqui Puig, Griezmann, Braithwaite, Dembélé, Messi, Trincao, Peña, Konrad y Mingueza.

Objetivo remontada

La contundente derrota ante el París Saint-Germain en el Camp Nou en el partido de ida de los octavos de final de la Champions por 1-4 deja al Barcelona al borde de la eliminación europea y plantea una reestructura de prioridades en los objetivos inmediatos del club blaugrana. La Champions se da por perdida como no puede ser de otra manera y ahora en el horizonte se marca el partido de vuelta de semifinales de Copa ante el Sevilla como la la máxima prioridad.

El partido de París del próximo 10 de marzo queda archivado con el único objetivo de lograr una salida digna de Europa. De puertas afuera nadie va a dar públicamente por perdida la eliminatoria, pero en el vestuario blaugrana son perfectamente conscientes de que la tarea es imposible.

Así pués, la idea del cuerpo técnico que lidera Ronald Koeman es la de rearmar moralmente a un equipo que salió muy tocado de la goleada del Camp Nou. Recobrar sensaciones en LaLiga y tratar de llegar lo mejor posible al partido del tres de marzo en el Camp Nou ante el Sevilla en el que se disputará una plaza para la final de Copa. Para lograr este billete que podría maquillar la temporada y dar la única alegría a la afición blaugrana en un año muy duro el conjunto cule debería remontar un 2-0. Se considera difícil, pero no imposible. En el vestuario estaban convencidos, al menos antes del varapalo sufrido ante Mbappé y compañía que de que podían levantar la semifinal.

Antes de llegar a ese partido, que puede ser el más decisivo del curso para el Barça, el conjunto catalán tiene tres partidos de Liga.

El domingo recibe al Cádiz en el que debe ser el primer escalón para medir a recuperación del grupo, entre semana, el miércoles 24, el Barça recupera ante el Elche también en el Camp Nou el partido de la primera jornada de Liga que quedó aplazado en su día porque ambos equipos alargaron la temporada anterior. El Elche estaba en agosto jugando su promoción de ascenso a LaLiga Santander ante el Girona y el Barça penaba en Lisboa ante el Bayern en la fase final de la Champions League.

La casualidad ha determinado que cuatro días antes de verse las caras en busca de un sitio en la final de Copa, Sevilla y Barcelona se enfrenten en partido de Liga. Un duelo en el que supondrá todo un reto para ambos entrenadores en lo que hace referencia a la gestión de sus respectivas plantillas.

En el bando barcelonista, la idea es la de no quemar jugadores parea que puedan llegar a este partido contra el conjunto de Lopetegui en la mejor forma posible. De momento, Piqué ya ha jugado sus primeros minutos tras su lesión y lo más probable es que siga apareciendo en el equipo con el objetivo de coger la forma. Junto a la vuelta de Piqué, la recuperación de Araújo es la otra gran prioridad para Koeman y un equipo que ha convertido el partido de vuelta ante el Sevilla en el gran acontecimiento de la temporada.

Araújo quiere estar ante el PSG y se infiltrará

En condiciones normales, Ronald Araújo estaría unas tres semanas de baja y no regresaría hasta principios de marzo. Pero la situación es todo menos normal en el Barcelona, con una plantilla diezmada de jugadores lesionados, sobre todo en la línea defensiva. De ahí que el central uruguayo esté dispuesto a dar un paso adelante e infiltrarse el lunes en el tobillo izquierdo para poder jugar ante el PSG en la ida de la Champions.

Tal como adelantó AS, el jugador tiene un esguince de grado dos en el sindesmosis anterior del tobillo izquierdo. Una lesión de este alcance permite poco margen de maniobra si no hay una infiltración por en medio. En las lesiones de tobillo la tolerancia al dolor son muy importantes y Araújo ha demostrado ir más que sobrado en este sentido. No hay que olvidar que jugó lesionado esta misma temporada el partido ante la Juventus en Turín, teniendo que ser sustituido al descanso.

Si algo ha destacado Araújo, aparte de su enorme calidad, es tener una capacidad de recuperación impresionante. Llegó a estar poco más de 24 horas de baja tras sufrir una sobrecarga en los isquiotibiales este curso.

Ronald Koeman fue el primero en reconocer que Araújo no está descartado para la ida del PSG, mientras que desde ‘Mundo Deportivo’ apuntaban que el jugador estaba dispuesto a infiltrarse.

Los planes del central uruguayo pasan por reincorporarse al grupo el próximo lunes, infiltrarse por la tarde y esperar a las sensaciones cuando se levante el martes por la mañana y sobre todo en la sesión de activación del mismo día del partido. Conociendo la capacidad de sufrimiento de Araújo y su tolerancia al umbral del dolor, Koeman puede respirar aliviado.

El PSG calienta al Barça

Como siempre pasa algo en el Barça, lo de este miércoles, después de una remontada heroica contra el Granada en la Copa, terminó con unas declaraciones de Ángel Di María desde Francia. El argentino dijo que «hay muchas posibilidades» de que Messi juegue en el Paris Saint Germain la próxima temporada. Al argentino, amigo muy cercano de Messi le dio igual que él mismo termine su contrato con el PSG el próximo 30 de junio. El caso era agitar el árbol. A los oídos de Koeman llegaron esas declaraciones de Di María. Y el holandés reaccionó, porque se está haciendo un caldo de cultivo feo en la historia.

«Es una falta de respeto. Una cosa es que te equivoques una vez, pero parece que quieran calentar el partido. Messi es jugador del Barça todavía», dijo el holandés en la sala de prensa de Los Cármenes. Ese «todavía» hizo temblar a la afición culé. Pero sea una estrategia o no, lo del PSG está empezando a sentar mal en Barcelona. A Leonardo, director deportivo del PSG, no pareció importarle que Jorge Messi, padre de Lionel, pidiese en octubre a los medios de comunicación que dejasen de «inventar» y de fabricar «fake news» con informaciones que daban por hecho el fichaje de Messi con el PSG.

Hace un mes, Leonardo flirteó claramente con Messi en France Football. «Grandes jugadores como Messi siempre estarán en la lista del PSG (…). Estamos sentados en la gran mesa de los que están siguiendo de cerca este asunto. Nuestra silla está reservada por si…». Si se quieren añadir motivos de enfado, se puede empezar por Neymar, que también insistió en que «la temporada que viene tenemos que jugar juntos». Esas declaraciones toman más fuerza después del anuncio de su inminente renovación. Y luego está Pochettino, reconocido ex jugador y seguidor del Espanyol que dijo en su día que «antes volvería a mi granja que entrenar al Barça». El técnico argentino también le tiró la caña al argentino: «Uno siempre quiere a los mejores».

Sea porque sabe algo que el resto no, o por intuición, la única voz que se ha levantado desde Barcelona en las últimas semanas ha ido la de Joan Laporta, que fue el primero que se calentó con el club parisino. «El comportamiento del PSG no gustó absolutamente nada. Faltaron al respeto al Barça. Entiendo perfectamente que un jugador (Neymar) diga que quiere jugar con Leo Messi. A mí también me gustaría jugar con él. Pero que un representante de un club lo diga, está fuera de lugar, demuestra su falta de experiencia a este nivel. Les queda mucho que aprender en el mundo del fútbol».

Al final, a Laporta se le ha sumado Koeman. Y la ola puede arrastrar a más gente. Esas declaraciones de Di María encendiendo el fuego antes de tiempo van a poner a máxima temperatura el partido de dentro de menos de dos semanas en el Camp Nou.

El tour de la esperanza

«Parecía que venían tiempos difíciles y hemos demostrado mentalidad». Ronald Koeman no podía ocultar en la sala de prensa de Vallecas cierta safistacción por el trabajo de sus jugadores en un tremendo mes de enero en el que no han jugado ni un solo partido al abrigo de ‘su’ Camp Nou. Ya el sábado pasado había advertido de que una cosa era enfadarse por fallar penaltis; y otra, no valorar lo que estaban haciendo los jugadores. «A ver si lo ponéis», dijo a los periodistas. «Les doy un diez en actitud», puntuó.

El Barça ha jugado ocho partidos fuera del Camp Nou en enero y, quitando los dos de sede neutral, los de la Supercopa, los ha ganado todos: Huesca (0-1), Bilbao (2-3), Granada (0-4), Elche (0-2). Esos, en LaLiga. Y en la Copa, ha ganado en Cornellà (0-2) y Vallecas (1-2). En este tour de la esperanza, el Barça ha recuperado cierta autoestima. Llevaba dos años arrastrándose fuera del Camp Nou, cinco años sin ganar cinco partidos seguidos de Liga lejos de su campo; y dando la sensación de estar abandonado a su suerte, en un declive paulatino e imparable. Con más o menos acierto, el Barça ha jugado con la mejor actitud que puede tener un visitante los seis partidos de enero, al que se le puede añadir el último que jugó a en el año 2020 contra el Valladolid (0-3 con conexión Messi-Pedri).

Lo que más ha satisfecho a Koeman es el nivel de concentración que ha demostrado el equipo. El Barça ha minimizado errores y ha dejado en el olvido los episodios de Vitoria (falta de coordinación Piqué-Neto, gol de Rioja), Getafe (el penalti infantil de De Jong), Wanda (falta de coordinación Piqué, Ter Stegen, gol de Carrasco) y Cádiz (chirigota de Alba, Lenglet y Ter Stegen después de un saque de banda, gol de Negredo). Exceptuando errores puntuales como el de Mingueza en Elche, que resolvió el portero alemán y le pudo costar dos puntos al Barça; y los penaltis fallados en Cornellá por Pjanic y Dembélé, el Barça ha jugado con una estimable concentración y ha vuelto a ser un equipo relativamente seguro. Los rivales no han sido de máxima dificultad, pero ha demostrado superioridad y hasta se ha sobrepuesto a las dificultades, remontando los partidos de Bilbao y Vallecas.

Koeman sólo ha lamentado de verdad el último minuto de la final de la Supercopa. Revisado el vídeo, comprobó que el Barça jugó bien los minutos posteriores al 2-1. Tuvo posesión y perdonó el 3-1 en una transición final entre Messi y De Jong, pero le dio la oportunidad al Athletic de tirar una última falta. Un nuevo aprendizaje para un equipo joven que, en este tour de partidos lejos de Barcelona, ha pagado alguna novatada pero ha descubierto una columna vertebral de futuro: Ter Stegen, Araújo, De Jong, Pedri. Ha recuperado unas buenas versiones de Alba, Busquets y Griezmann y hasta ha tenido tiempo de ilusionarse con Dembélé. El Barça, en fin, se ha vuelto a reconocer como un equipo y, con más o menos brillantez, ha salvado un enero peliagudo con un diez de actitud. Sigue lejos de los títulos, pero vivo en todo.

El Barça de Koeman, de mal en peor también en Europa

El Barcelona de Koeman ha entrado en barrena. Cuando parecía que Europa se había convertido en la tabla de salvación de los blaugrana, tras el inicio decepcionante del equipo en LaLiga, llega la Juventus al Camp Nou y le pinta la cara. Además lo hace de la forma más cruel posible: goleando 0-3, arrebatándole la primera posición del grupo y rompiendo una racha de 38 partidos invicto en el Camp Nou en Europa.

Desde el 1 de mayo del 2013 que el Barcelona no perdía en casa en la Champions. En aquella ocasión fue el Bayern de Múnich, sí, otra vez el equipo alemán, quien humillaba a los blaugrana, con un contundente 0-3, en unas semifinales que ya estaban totalmente decididas, ya que en la ida, los bávaros habían ganado 4-0. Pero aquel día, el equipo de Tito Vilanova lo intentó de todas las formas posibles, dejando claro que no iba a dejar que el Bayern llegara a la final cómodamente. En cambio, la imagen del equipo hoy ante la Juventus es de un equipo roto, sin ideas y que se presenta con la bandera blanca antes de iniciar el partido.

Y, como a perro flaco todo son pulgas, también se rompió hoy una racha de catorce años consecutivos siendo primero de grupo en la liguilla, clasificación que le permitía tener la ventaja en octavos de jugar la vuelta en el Camp Nou y además jugar contra un equipo teóricamente inferior, al haber sido segundo de otro grupo. Desde la temporada 2007/08 que el Barcelona encarrilaba consecutivamente el liderato de su grupo en la Champions.

Ahora mismo, el Barcelona se jugará las lentejas en los octavos contra equipos de la envergadura del Bayern de Múnich, Manchester City, Chelsea, Liverpool, Borussia de Dortmund y RB Leipzig, a falta de la posibilidad de que el Borussia Mönchengladbach sea clasifique también primero si gana al Real Madrid.

Matheus, apareció el ‘fantasma’

Matheus Fernandes (30-6-1998) no era un fantasma. «Está trabajando bien», había advertido Ronald Koeman en la rueda de prensa previa al partido. Dicho y hecho. Matheus apareció en el Olimpiyskiy en el minuto 73 de partido. Sustituyó a Pedri y, al menos, ya podrá decir que ha vestido la camiseta de Barcelona, que piensa en una cesión para el mercado de invierno.

Matheus es algo así como un jugador clandestino en el Barça, que sí presentó a los otros fichajes este verano (Pedri, Trincao, Dest, Pjanic), pero tapó a Matheus, que había llegado del Palmeiras y había sido cedido al Valladolid, donde apenas había jugado. El brasileño, mediocentro, jugó junto a Aleñá y Riqui en el centro del campo cuando salió. El club no esconde que pretende su cesión pero, de momento, el brasileño ya ha cumplido un sueño.

Griezmann tiene dos caras

Mientras ‘Antoine Griezmann B’ busca su sitio en el Barcelona, ‘Antoine Griezmann A’ disfruta del fútbol y se divierte con Francia. El parón de selecciones ha sido una buena muestra de ello. En el amistoso ante Ucrania, salió desde el banquillo y festejó el séptimo gol de los suyos. Frente a Croacia, en Liga de Naciones, conectó un zapatazo a la escuadra a los ocho minutos, clave para lograr el triunfo. No corrió la misma suerte ante Portugal, en un duelo que se cerró con empate a cero. Pero, desde luego, hay diferencias evidentes entre una cara y la otra del atacante francés. Algo sucede y tanto él como su seleccionador Deschamps no tienen reparo en hablar abiertamente del tema.

Koeman no es un técnico que frecuente en exceso las rotaciones. Es más, es de tener una idea e ir con ella hasta el final. En su dibujo, Ansu es indiscutible en la izquierda, Messi actúa de falso ‘9’ y Coutinho potencia sus virtudes desde la mediapunta. Griezmann, por tanto, queda relegado a la banda derecha, una posición que no es natural para él y que le fuerza a tener poca trascendencia en los partidos. El ‘7’ baila por dentro y sufre desde el costado. Es un futbolista de libre movimiento, que incluso puede funcionar como referencia en ataque. En la Selección, es la punta del rombo de Deschamps, el acompañante de Mbappé y Giroud/Martial. Ahí explota al máximo su potencial.

Al menos, eso revelan los números. Aunque, posiciones aparte, Griezmann muestra su otro yo cada vez que hay parón internacional. Según datos de Opta, ‘Grizi’ promedia una participación en 0,65 goles por partido con Francia. O, lo que es lo mismo, 33 tantos y 21 asistencias en 83 encuentros, una cifra brillante. Por el contrario, en la Ciudad Condal, Antoine ha anotado 15 dianas y ha repartido cuatro a sus compañeros en algo más de una temporada. Con un total de 51 partidos a sus espaldas, el dato marca que solo participa en 0,37 goles por partido. Un gran contraste para un jugador que sigue buscando su sitio.

A vueltas con la posición

Sin mencionar a Koeman en momento alguno, Griezmann marcó claramente cuál es su problema en el Barcelona en una entrevista tras el triunfo ante Croacia: «Creo que fue un gol muy bonito. La pelota me vino e intenté pegarle bien y marqué. Me siento bien con el gol. El entrenador sabe dónde ponerme así que aproveché esta situación de ventaja y la confianza del entrenador y de mis compañeros». Traducido al césped, viene a decir que se encuentra más cómodo acompañando a dos hombres de referencia o, al menos, pudiendo moverse libremente por el centro, cayendo a los costados cuando sea necesario.

Hasta ahora, Coutinho está desempeñando un papel protagonista en el nuevo Barcelona y, además, lo hace en su posición más natural, la mediapunta. El tiempo dirá si Koeman está dispuesto a desplazar al brasileño para encajar la pieza de Griezmann en su gran puzzle. Por el momento, la llegada de Sergiño Dest puede ser una bocanada de oxígeno para el francés. A diferencia de Sergi Roberto, un futbolista más posicional y reconvertido tras desempeñar labores en la medular a lo largo de su carrera, el recién incorporado es un lateral de gran vocación ofensiva. Su tendencia a llegar hasta línea de fondo, su habilidad en el regate y su potencia son afines a la idea de Griezmann.

Más que nada porque si el carril se convierte en propiedad del ex del Ajax, Griezmann podrá meterse entre líneas o tirar más al centro esperando segundas jugadas o filtraciones del nuevo lateral. Eso sí, Dest sufre más atrás que lo que quizás podía hacer Sergi Roberto y eso obligará al francés a sacrificarse más en tareas defensivas. Algo que, por el contrario, no es problema para él. Pueden achacar diferentes aspectos del juego al ‘7’ por su papel en el Barça, pero algo indudable es su gran capacidad de sacrificio y su esfuerzo en la presión arriba.

En definitiva, el ex del Atlético de Madrid necesita desde la pizarra un sistema que se adecúe a sus recursos. La estadística avanzada marca más todavía la urgencia. En los tres partidos disputados, Griezmann ha generado 0,26 goles. Expected Goals es un registro que muestra la calidad de las acciones del futbolista, hasta el punto de tener en cuenta incluso los rivales que tiene alrededor o la colocación de la pelota para el mejor o peor golpeo. Así pues, el ‘7’ apenas ha hecho temblar al rival, muy lejos de Leo Messi que ya ha provocado 2,72 tantos.

Ansu Fati, paradójicamente, solo suma 0,62, pero ha sido capaz de convertir tres. Esto viene a decir que ha sido capaz de marcar goles que la estadística no contempla como claras ocasiones. Griezmann no solo es superado por las dos grandes estrellas (al menos, de momento) del cuadro de Koeman. Coutinho, desde la mediapunta, ha generado 1,1. Trincao, desde el banquillo, 0,3. Sin tener datos de lo sucedido con Francia, es evidente que la cifra cambia. Sin ir más lejos, con dos tantos en tres partidos, cuando en Can Barça ni siquiera ha conseguido aún generar un tercio de gol.

Deschamps sale en su defensa

Más allá de la comodidad del propio futbolista, Didier Deschamps también ha dado su visión sobre la naturaleza de Griezmann: «Si hiciese comentarios al respecto no creo que Koeman estuviese muy contento. No hablo de lo que pasa en los clubes, ni en el Barcelona ni en ningún otro. A Antoine lo han puesto en la derecha, algo que ya ha pasado en más ocasiones. Y no es por la manera de pensar de Koeman, pues en su día le dijo que no entendía por qué en el Barça no lo ponían por el centro. No es lo mismo lo que le dijo que lo que está haciendo, pero entiendo que hay movimientos de jugadores y todos deben adaptarse. Conozco muy bien a Antoine. Yo también lo tuve que escorar y se adaptó porque es generoso y corre mucho. Pero es el centro donde es más eficaz y más determinante para el equipo».

En Francia, Griezmann se siente respaldado y feliz y así lo muestra también en el terreno de juego. Es su ‘lado A’, el que también quiere mostrar en el Barcelona pese a todos los contratiempos. El futbolista siempre tuvo claro que se quería quedar y hacer valer su decisión de marcharse del Atlético de Madrid, con todo el revuelo que aquello provocó. El primer año fue una transición para él y ya sin Luis Suárez, se esperaba la explosión definitiva para esta campaña 2020-21. Por el momento, dicha explosión solo la muestra en su equipo nacional. El parón de selecciones sirve para tomar apuntes y Koeman debe hacerlo si quiere ver al mejor Antoine, el de la ‘cara A’, celebrando goles en el Camp Nou.