Setién incorpora a dos jóvenes a la causa: Saverio y Cuenca

Desde que empezaron el lunes los entrenamientos colectivos, Quique Setién ha ido incrementando el número de jugadores del filial en las sesiones de trabajo. El lunes empezó con cinco, ya que no pudo contar con Monchu, que se lesionó el pasado sábado el cuádriceps y estará un mes de baja, el martes sumó al central Chumi al trabajo con el primer equipo y en la sesión de este miércoles incorporó a dos jugadores más: al delantero Kike Saverio y al central Kike Saverio.

Así pues, ahora mismo Setién cuenta con nueve jugadores del filial trabajando en el primer equipo, si bien Monchu está fuera de la dinámica de trabajo al estar recuperándose en el gimnasio. Seis son fijos desde el primer día de la reanudación de los entrenamientos tras el confinamiento: Ansu Fati, Riqui Puig, Ronald Araujo, Álex Collado, e Iñaki Peña, además del lesionado Monchu. De esta media docena de futbolistas, hay cuatro que han participado activamente en todas las sesiones: Riqui Puig, Araujo, Collado y Peña. No hay que olvidar que Fati estuvo la semana pasada fuera del equipo realizando un trabajo de prevención en los tendones rotulianos.

Setién reanudó la actividad hace casi un mes con 24 futbolistas (18 del primer equipo y 6 del filial) y ahora mismo está trabajando con 27 jugadores (18 del primer equipo y 9 del filial). Y eso teniendo en cuenta que no puede disponer del delantero francés Ousmane Dembélé, lesionado y que no está inscrito en LaLiga.

El equipo tendrá día de fiesta este jueves y regresará a los entrenamientos en viernes a las 9.30 horas.

Setién incorpora juegos: el ‘tres en raya’ y ‘la gallinita ciega’

Poco a poco, el Barcelona va recuperando la normalidad. Tras diez días de sesiones de entrenamiento, las siete primeras individuales y las últimas tres en sesiones de trabajo de grupos de diez futbolistas, el equipo blaugrana ha empezado a recuperar viejas costumbres que el técnico Quique Setién aportó a las sesiones de trabajo desde el primer día que fichó por la entidad catalana.

La novedad más importante que introdujo el entrenador cántabro a las rutinas de trabajo de la plantilla fue la incorporación de actividades lúdicas. Uno de los primeros fue el ‘juego de los animales’, donde Setién se ponía en medio del círculo, donde estaban los futbolistas, y les lanzaba la pelota mientras decía una palabra como “tierra”, “agua” o “aire”, y el jugador que tenía la pelota debía decir un animal que se relacionara con esa palabra. Este juego abrió la veda a muchos más, algunos tan sorprendentes como una especie de gallinita ciega, donde varios jugadores se tapaban los ojos con una venda y tenían que recorrer el campo en línea recta. Otros más normales como el de pasar la penitencia del pasillo de las collejas si en un rondo te hacían más de veinte pases seguidos.

De hecho, Setién sólo ha tardado tres entrenamientos colectivos para introducir el juego a la sesión de entrenamiento. El entrenador ha dispuesto un circuito físico con el equipo dividido en cinco jugadores – un grupo llevaba un cono azul y otro rojo-. El objetivo era hacer lo más rápido posible el circuito, porque el que llegaba primero tenía la posibilidad de poner antes el cono dentro del casillero que se había dispuesto en el césped. Una especie de tres en raya en toda regla. Esta actividad la ha repetido tanto en el grupo de las 9.30 horas como posteriormente el de las 11 horas.

No hay duda de que este tipo de actividades consigue que los futbolistas realicen el trabajo físico de una manera menos forzada y asimismo intensifica los aspectos competitivos entre los compañeros. En todo caso, Setién tendrá tiempo para preparar nuevas actividades lúdicas en los entrenamientos: este jueves ha concedido día de fiesta a la plantilla y no regresarán hasta el viernes a las 9.30 horas a la Ciutat Esportiva.

 

Setién matiza la pizarra

La pizarra post-confinamiento del Barça no será la misma que antes de la pandemia. Setién y sus ayudantes han tenido tiempo para matizar el manual de instrucciones. En eso, han demostrado cintura desde la primera semana, cuando el plan que Quique se trajo de su casa en Cantabria, con un extrañísimo 1-3-1-4-2, se paseó por el precipicio en Ibiza y se estrelló en Valencia. No tiene este Barça jugadores para expresarse con esas coordenadas y, aunque aseguró que podría volver a usarlo, no lo ha hecho. Pronto pasó el Barça de Setién al 4-3-3 que jugó la última temporada y media de Valverde (el Txingurri jugó un 4-4-2 su primer curso), y con mejores resultados.

Setién también estudia cómo sacar partido de los cinco cambios. Es un arma de doble filo evidente. Por un lado, podría permitir que el Barça mantenga un ritmo de juego altísimo. Pero con cinco cambios, también se corre el riesgo de desordenar al equipo, perder continuidad y automatismos. No será fácil jugar con esa herramienta.

Lo menos sencillo, aunque hace un tiempo pudiese resultar ridículo, va a tener que ver con la comunicación. De momento, Setién no podrá dar charlas tácticas de grupo. Hasta ha deslizado la posibilidad de reuinir a los jugadores en un cine: “Va a ser una pretemporada en número de días. Pero luego hay incógnitas. En pretemporada, juegas amistosos que sirven para corregir aspectos tácticos. Aquí, ni siquiera podremos vernos en en las reuniones. Seguramente, tendremos que tener distanciamiento. O los ponemos fuera, o nos los llevamos a un cine donde proyectarles las imágenes, o no van a ver las cosas que les tenemos preparados…”. Y el manual de instrucciones de Setién viene con novedades para la parte final de la temporada.

Barça: prohibido superar el peso ideal más de dos kilos

Los jugadores del Barcelona, durante el tiempo que dure el confinamiento, están siendo controlados diariamente por los preparadores físicos, quienes elaboran un plan de trabajo personalizado semanal con el fin de mantener el cuerpo activo y como prevención de futuras lesiones. Se trata de un trabajo básicamente de mantenimiento, con la mayoría de ejercicios inespecíficos, es decir, muy generales, y sin poder desplegar todas las necesidades que requiere el trabajo con un futbolista de élite.

Donde sí está habiendo una exigencia y control máximo es a la hora de pasar por la báscula. Cada semana, el jugador ha de reportar dos veces su peso al preparador físico que supervisa su trabajo. Por ahora, los resultados están siendo más que satisfactorios: en líneas generales, los umbrales de aumento de peso en la plantilla han estado entre 0,6 y 1,5 kilos. Unos parámetros que se consideran correctos teniendo en cuenta que la plantilla lleva ya más de seis semanas en confinamiento. De hecho, el listón que no pueden superar en ningún caso es el de dos kilos o más. Esta es una de las líneas marcadas en rojo cuando regresen los futbolistas a la Ciutat Esportiva.

También se espera un aumento en el porcentaje de índice corporal de grasa en torno al 0,3 y al 0.9%. En este caso, los cálculos son menos exactos ya que los jugadores no cuentan en su domicilio aparatos para calcular el porcentaje. Será una de las primeras pruebas que se les haga cuando se inicie la actividad deportiva.

En este apartado, un papel muy importante lo tiene la nutricionista del club, Toña Lizarraga, quien ha marcado una serie de pautas durante el tiempo que dure el confinamiento, como priorizar el consumo de proteínas y complementar la ingesta con batidos de frutas y verduras. Otro de los desajustes que se están intentando reconducir es la disminución del rendimiento aeróbico que se ha empezado a detectar en las últimas semanas en algunos futbolistas. Esto implica directamente un descenso en la capacidad de resistencia del jugador.

Además, en el caso de los futbolistas más rápidos y explosivos se ha empezado a constatar una pérdida evidente en la capacidad de realizar esfuerzos repetidos en los últimos entrenamientos telemáticos así como una pérdida a la hora de absorber impactos por parte del tendón.