La tecnología acaba con el debate Messi-Cristiano

El debate sobre el fútbol es casi interminable. Cada uno suele defender a la figura de su club o a quien mejor le cae. En ocasiones con números, en otras con títulos, con argumentos como el ‘carisma’, el liderazgo o aquella final en la que uno volteó la hegemonía de otro.

El de Messi y Cristiano por ver quien es el número uno es el más encendido de los últimos años llegando desde los bares a las más altas esferas, en la que los votos decidían cada temporada para quien era el Balón de Oro. Algo que pretendía acabarlo y era un argumento más para el debate.

Desde la Universidad Católica de Leuven (Bélgica) junto con la compañía neerlandesa de datos, SciSports, han apostado por la ciencia y el uso de la tecnología para desarrollar un algoritmo que coloque con datos objetivos a uno de los dos en la cima apostando por el ‘big data’, un método de estudio de datos a gran escala que ya se ha aplicado al deporte con éxito desde hace años.

En Sporza explican el modelo que analiza todas las acciones del partido y genera un valor final que es el Valor de Acciones por Estimación de Probabilidades y mide como todas las acciones del jugador acaban por determinar el resultado final de un partido.

El departamento de informática de esta universidad que ha llevado a cabo la investigación ha recopilado todos los datos desde la 13-14 hasta la 17-18 en LaLiga y sitúa a Messi por delante de Cristiano con un valor de VAEP de 1,21 por un 0,61 de Cristiano Ronaldo.

Explican que el resultado se debe a que Cristiano juega menos con balón pero que tiene un gran impacto y que Messi genera más acciones pero además, todas, con un valor alto. Aunque estén los datos, parece que seguirá el debate.

La cuenta atrás del Barça para LaLiga (10): Clément Lenglet

Sorprendentemente, una de las primeras decisiones que tomó Setién a su llegada al Barça fue sentar en el banquillo a Clément Lenglet. En la decisión confluyeron dos factores. El primero, el cambio de sistema pero, sobre todo, que el cántabro aterrizó apostando por Samuel Umtiti. Lenglet terminó por hacerse un espacio, pero es uno de los interrogantes del inicio de la competición. Cuando esta paró, Umtiti se había convertido en titularísimo en los partidos duros lejos del Camp Nou (Nápoles y Real Madrid los dos últimos) y Lenglet actuaba en los partidos de casa. Algo debía ver desde el sillón de su casa Setién del exjugador del Sevilla que le hizo llegar con una idea preconcebida.

Setién le debe a Lenglet, entre otras cosas, un gol vital en el Benito Villamarín en una noche en la que al Barça sólo le valía ganar para seguir en la carrera por LaLiga. El francés hizo el 2-3 en un cabezazo fabuloso. Lenglet ha jugado 19 partidos de Liga por los 23 de la temporada pasada. Su rendimiento y, más aún, su comportamiento desde que llegó al Barça, son ejemplares. Detallista, con ganas de corregirse, es, como De Jong, un amante de ver sus partidos en vídeo y de estudiar a sus rivales. En ocasiones se echa de menos en él un punto más de agresividad y un punto de velocidad cuando los delanteros le llevan a la banda. A cambio, tiene una salida aseada de balón, hace bien la línea y juega atento. Lenglet es, además, un jugador mucho más fiable que Umtiti en el aspecto físico. En sus años en el Barça, sólo se ha perdido una jornada de Liga por lesión.

A punto de cumplir 25 años (lo hace el 17 de junio), Lenglet le ha ganado tiempo al reloj y se ha demostrado como un central válido para el Barça y con un futuro en el club por su regularidad. Estas dos temporadas le han permitido conocer la manera de jugar del equipo, el famoso ADN Barça, la idiosincrasia de un club con muchas claves, y ser respetado. Francia le ha llamado a filas para representar al campeón del mundo, es estable mentalmente y comete pocos errores en el césped. Le falta subir sólo el último escalón para estar en la élite de los mejores centrales del mundo.

Mimos para los treintañeros

El Barça tiene hasta ocho treintañeros que van a tener cuidados especiales en este regreso individual a los entrenamientos, mucho más después de la tempranísima lesión de Samuel Umtiti. De los ocho futbolistas que han pasado el umbral de los 30 años, seis han sufrido lesiones esta temporada. Las más graves, las de Suárez (sóleo y menisco de la rodilla derecha, operación incluida en enero); Alba (tres lesiones musculares, dos en la pierna izquierda y una en la derecha); Messi (lesión y recaída en el sóleo de la pierna derecha); y Neto (fractura del escafoides de la mano izquierda y lesión en el tobillo izquierdo). Rakitic ha tenido problemas en el tendón de Aquiles y Piqué, en el gemelo izquierdo y el tobillo de la misma pierna). Sólo Vidal y Busquets han sobrevivido con problemas leves. El chileno sufrió un golpe en la pierna izquierda antes del partido contra el Levante; y Busquets tuvo mareos el día del Slavia de Praga y fiebre antes del Clásico de diciembre ante el Madrid, en el que no estuvo en el once.

Setién se siente optimista porque considera una ventaja que los primeros entrenamientos sean individuales. Eso permitirá que cada uno de los veteranos haga un trabajo específico y que la readaptación resulte más sencilla para cuando llegue el momento de entrenarse en grupo. Es fácil ver en las pretemporadas cómo los jugadores más jóvenes (ahora sería el caso de Ansu, pero también de Semedo, Júnior, De Jong) cogen la forma mucho antes que los veteranos. La diferencia salta a la vista y, en ocasiones, esa diferencia en la puesta a punto puede ocasionar problemas físicos. Por eso, esta primera fase de entrenamientos en el Barça tendrá mucho que ver con el trabajo que habitualmente suelen llevar los preparadores físicos cuando avanza la temporada, en el que cada jugador demanda una preparación específica que, en este caso, se podrá llevar desde los primeros días.

El caso de Alba es uno de los que más preocupa, porque si la competición se reanuda puede estar sometido a partidos cada tres días. La sobrecarga del bíceps femoral es una amenaza para sus roturas. Puede que Júnior tenga protagonismo especial si la temporada acaba completándose para completar al lateral. Suárez ya ha declarado, por su parte, que necesita probarse en los giros y en el contacto con los compañeros pero, aparentemente, su recuperación ha sido perfecta. Messi también ha trabajado intensamente durante el confinamiento. Sabe que, camino de los 33 años, necesita protegerse mucho. El sóleo le ha empezado a atacar este año; y ha sabido soportar sus viejas molestias en el abductor. Por supuesto, será uno de los jugadores en los que se centren las atenciones. Ha aparecido finísimo en el regreso, ejemplar como siempre.

Piqué, Busquets o Vidal han demostrado tener un físico privilegiado. Los dos primeros tienen un tren inferior que les ha evitado muchas lesiones musculares. El chileno, directamente, es un «salvaje» como le definió Eder Sarabia. El que ha bajado el tono este año ha sido Rakitic, después de unas temporadas espectaculares. El croata tuvo un gran detalle con el club en noviembre, cuando pese a no contar demasiado con Valverde renunció voluntariamente a jugar con Croacia para recuperarse de unas molestias en el tendón de Aquiles. Eso le permitió arrancar a jugar, y bien, aunque luego se volvió a parar un poco.

A día de hoy, y pese a incorporaciones clave a la columna vertebral del Barça como Ter Stegen, Lenglet, De Jong o Griezmann, los treintañeros siguen llevando la voz cantante del Barça y de sus cuidados y su rendimiento dependerá el futuro del Barça en Liga y Champions si es que la temporada se reanuda.