El Barça dice que si hay contagios era LaLiga la que los tenía que comunicar

Antes  la información de RAC 1 el lunes por la noche en la que se desvelaba que cinco jugadores y dos miembros del staff técnico habían dado positivo en las pruebas del coronavirus el FC Barcelona pasa la pelota a LaLiga. Lo que quiere puntualizar el club es que si sucedió este hecho era responsabilidad de LaLiga darlos a conocer o no, que es la entidad que realizó los controles y comunicó que no había ningún caso en la plantilla blaugrana.

Los siete casos se detectaron en los análisis que se realizó la plantilla y el personal del club antes de volver a entrenarse en las instalaciones de Sant Joan Despí y en ellos se descubrió que habían pasado el virus, pero que eran asintomáticos.

Desde el club aseguran que LaLiga les comunicó que la gestión de la información era competencia suya y que ellos ya comunicarían si había algún caso. Al ver que los afectados era asintomáticos y que habían pasado el virus y estaban en buenas condiciones dan por hecho que no consideraron conveniente comunicarlo. De hecho, al Barça le dijeron que tenían cero casos.

Añaden desde el Barcelona que los controles no los realizó personal médico del club, sino que LaLiga envió a personal sanitario de un laboratorio que recogió las muestras y las envió a analizar. Los resultados se transmitieron directamente a la organización que preside Javier Tebas que al ver que estos individuos habían pasado la enfermedad sin haberse dado cuenta no consideró que fueran relevantes y por eso no ofreció la información.

No obstante dentro de los servicios médicos del club se sigue atentamente a estos casos por considerar que el hecho de haber pasado el virus aun habiendo desarrollado anticuerpos, podría tener alguna consecuencia en la puesta a punto física de los afectados.

El club está absolutamente tranquilo porque si bien cinco jugadores y dos técnicos pasaron el virus en su día, a día de hoy todos los controles son negativos y Setién tiene a la totalidad de la plantilla lista para trabajar.

Ahora lo que falta ver es si en el resto de clubes que pasaron los controles también se dieron casos de asintomático y LaLiga decidió actuar de la misma forma como hizo con el Barça o bien el club blaugrana fue el único de esta casuística, lo que sería una extrañeza estadística.

Setién incorpora a dos jóvenes a la causa: Saverio y Cuenca

Desde que empezaron el lunes los entrenamientos colectivos, Quique Setién ha ido incrementando el número de jugadores del filial en las sesiones de trabajo. El lunes empezó con cinco, ya que no pudo contar con Monchu, que se lesionó el pasado sábado el cuádriceps y estará un mes de baja, el martes sumó al central Chumi al trabajo con el primer equipo y en la sesión de este miércoles incorporó a dos jugadores más: al delantero Kike Saverio y al central Kike Saverio.

Así pues, ahora mismo Setién cuenta con nueve jugadores del filial trabajando en el primer equipo, si bien Monchu está fuera de la dinámica de trabajo al estar recuperándose en el gimnasio. Seis son fijos desde el primer día de la reanudación de los entrenamientos tras el confinamiento: Ansu Fati, Riqui Puig, Ronald Araujo, Álex Collado, e Iñaki Peña, además del lesionado Monchu. De esta media docena de futbolistas, hay cuatro que han participado activamente en todas las sesiones: Riqui Puig, Araujo, Collado y Peña. No hay que olvidar que Fati estuvo la semana pasada fuera del equipo realizando un trabajo de prevención en los tendones rotulianos.

Setién reanudó la actividad hace casi un mes con 24 futbolistas (18 del primer equipo y 6 del filial) y ahora mismo está trabajando con 27 jugadores (18 del primer equipo y 9 del filial). Y eso teniendo en cuenta que no puede disponer del delantero francés Ousmane Dembélé, lesionado y que no está inscrito en LaLiga.

El equipo tendrá día de fiesta este jueves y regresará a los entrenamientos en viernes a las 9.30 horas.

«¿Cómo sería un día sin negros en el deporte? Aburrido»

Kevin-Prince Boateng habló en Sky Sports donde recuerda el día que se marchó de un partido por sufrir insultos racistas, cuando jugaba en el Milan, y lo compliciada que fue esa etapa.

Peores recuerdos: «Me hicieron gestos y burlas de mono, por cada gol que metas te daremos un plátano, te vamos a meter en una caja y te vamos a devolver a tu país, negrata, me han tirado agua y me han dicho que me van a limpiar la suciedad. La gente que me conoce me dice que lloraba, me iba a casa y nunca decía nada. Yo les digo que es porque era un cobarde, no era lo suficientemente fuerte. Ya no soy un cobarde, ese fue el momento en el que dije que ya era suficiente. Me sentí triste y enfadado, quería enseñarle al mundo que no iba a dejar que me hicieran eso nunca más».

Sentimiento: «Bueno, la verdad es que más que triste estoy enfadado porque duele tener estos mismos sentimientos. Sería tan sencillo como agrupar a todas las personas negras y sacarlas del deporte. Y a todos los actores negros y quítalos de las películas. ¿Cómo sería? Aburrido. Me gustaría un día que ningún jugador negro fuese a trabajar. Quizás en el cumpleaños de George Floyd. No porque no queramos trabajar o como falta de respeto al club, sino para honrar a la comunidad negra».

Liverpool: «Es un buen comienzo para saber que están con nosotros. Pero ¿qué hace en general el fútbol? No mucho, un anuncio en la tele o una pancarta cuando salen los equipos al campo».

Difícil para los jugadores: «Entiendo que no es una posición cómoda, mucha gente piensa que si dice algo o comparte algo equivocado va a perder un contrato o un sponsor. No dices nada malo cuando intentas ayudar a la raza humana».

Consecuencia: «Son una broma, al principio creía que funcionaban pero la gente se siente cómoda, puede sentarse en el estadio y llamarnos de todo. Ese policía se sintió cómodo con la rodilla en el cuello de Floyd. Ese es el problema, se sienten cómodos porque no hay consecuencias. ¿Cuáles son las consecuencias? ¿No ir al estadio, una multa? ¿Una multa al club?».

La cuenta atrás del Barça para LaLiga (10): Clément Lenglet

Sorprendentemente, una de las primeras decisiones que tomó Setién a su llegada al Barça fue sentar en el banquillo a Clément Lenglet. En la decisión confluyeron dos factores. El primero, el cambio de sistema pero, sobre todo, que el cántabro aterrizó apostando por Samuel Umtiti. Lenglet terminó por hacerse un espacio, pero es uno de los interrogantes del inicio de la competición. Cuando esta paró, Umtiti se había convertido en titularísimo en los partidos duros lejos del Camp Nou (Nápoles y Real Madrid los dos últimos) y Lenglet actuaba en los partidos de casa. Algo debía ver desde el sillón de su casa Setién del exjugador del Sevilla que le hizo llegar con una idea preconcebida.

Setién le debe a Lenglet, entre otras cosas, un gol vital en el Benito Villamarín en una noche en la que al Barça sólo le valía ganar para seguir en la carrera por LaLiga. El francés hizo el 2-3 en un cabezazo fabuloso. Lenglet ha jugado 19 partidos de Liga por los 23 de la temporada pasada. Su rendimiento y, más aún, su comportamiento desde que llegó al Barça, son ejemplares. Detallista, con ganas de corregirse, es, como De Jong, un amante de ver sus partidos en vídeo y de estudiar a sus rivales. En ocasiones se echa de menos en él un punto más de agresividad y un punto de velocidad cuando los delanteros le llevan a la banda. A cambio, tiene una salida aseada de balón, hace bien la línea y juega atento. Lenglet es, además, un jugador mucho más fiable que Umtiti en el aspecto físico. En sus años en el Barça, sólo se ha perdido una jornada de Liga por lesión.

A punto de cumplir 25 años (lo hace el 17 de junio), Lenglet le ha ganado tiempo al reloj y se ha demostrado como un central válido para el Barça y con un futuro en el club por su regularidad. Estas dos temporadas le han permitido conocer la manera de jugar del equipo, el famoso ADN Barça, la idiosincrasia de un club con muchas claves, y ser respetado. Francia le ha llamado a filas para representar al campeón del mundo, es estable mentalmente y comete pocos errores en el césped. Le falta subir sólo el último escalón para estar en la élite de los mejores centrales del mundo.

La palabra remontada se incluirá en el diccionario francés

La palabra remontada formará parte del diccionario francés a partir del 2021, según ha informado Le Point. El término fue importado del español hace tres años, cuando el Barcelona venció por 6-1 al PSG en los octavos de final de la Champions League en una de las remontadas más espectaculares de la historia de la máxima competición continental.

Desde entonces, los comentaristas de televisión se han apropiado de la acepción para referirse a ella con el mismo sentido que lo utiliza el diccionario español. No obstante, en Francia se usa más a menudo de forma sarcástica para bromear con respecto a un equipo que pierde una gran ventaja, ya sea en un partido o en una eliminatoria.

Según la RAE, remontada significa: «Superación de un resultado o de una posición adversos», por lo que el Larousse, el diccionario más prestigioso de Francia, acuñará la misma terminología y homologará la definición para introducirla oficialmente a partir del próximo año. Un españolismo importado en el país galo gracias al fútbol.

El protocolo médico de Luis Suárez para recibir el alta

Luis Suárez avanza a pasos agigantados hacia su objetivo de recibir el alta médica tras operarse el menisco externo de la rodilla derecha el pasado 12 de enero. Sus sensaciones son inmejorables, tras los diez días que lleva ejercitándose en la Ciutat Esportiva. Primero, de forma individual y, desde el pasado lunes, en grupos reducidos. Es evidente que el confinamiento de dos meses le abre al charrúa las puertas a poder ayudar al equipo en el tramo final de la temporada, algo que parecía muy complicado a principios de año cuando le pronosticaron unos cuatro meses de baja.

Sin embargo, aún le quedan al delantero uruguayo unas cuantas etapas por quemar antes de recibir el alta médica que le permita regresar a la competición. Para empezar, antes de que los médicos le den el alta definitiva, Luis Suárez tendrá que pasar un control serológico para comprobar si tiene anticuerpos del coronavirus, posteriormente tendrá que forzar y probar sus sensaciones reales cuando se permitan los entrenamientos colectivos y, si son positivas, entonces será el doctor Ramon Cugat, el cirujano quien le realizó la artroscopia, quien dé el OK, junto a los galenos blaugrana para poder regresar a la competición.

Evidentemente a día de hoy todo apunta que Luis Suárez estará totalmente recuperado de cara al 12 de junio, fecha presumible para la reanudación de LaLiga. De hecho, habrán pasado cinco meses desde su operación, cuando el pronóstico inicial era de cuatro, por lo que habrá tenido un mes ‘extra’ para acabar de pulir su puesta a punto. En todo caso, nadie en el Barça quiere poner fechas. Los doctores son conscientes de que un traspié podría dar al traste con todo el trabajo realizado anteriormente. Las sensaciones son muy buenas y todo apunta que su regreso está muy cerca, pero también es cierto que los entrenamientos aún están teniendo una carga de trabajo muy suave y no será hasta que regresen los entrenamientos colectivos, y los técnicos puedan plasmar en el campo situaciones más reales, cuando se evaluará el estado real de la rodilla derecha de Suárez.

Ter Stegen ya no tiene el as del Bayern para renovar

La renovación de Manuel Neuer con el Bayern hasta 2023 tiene un efecto colateral en el Barça. Aunque las negociaciones de Marc-André Ter Stegen para la ampliación y mejora de contrato con el club azulgrana están en punto muerto por la crisis del Covid-19, desaparece el fantasma de su marcha al club muniqués siempre había revoloteado en los últimos meses por más que el Bayern hubiese incorporado a Alexander Nübel, joven guardameta del Bayern.

Ter Stegen ha admitido en diferentes entrevistas y charlas telemáticas durante el confinamiento que las conversaciones con el Barça se habían paralizado durante el coronavirus. Pero en algún momento tendrán que reanudarse. Antes de las mismas, su deseo era ser el portero mejor pagado del mundo y esa era la exigencia de su agente, Gerd Vom Bruch, consciente de que Ter Stegen es el segundo portero mejor valorado del mercado. Según la web especializada transfermarkt, el portero del Barça vale 72 millones de euros, los mismos que Alisson (Liverpool). Sólo les supera Oblak (80 millones).

La renovación de Neuer (valorado en sólo 14,5 millones de euros por transfermarkt) cierra la puerta del Bayern a Ter Stegen por más que el campeón del mundo en 2014 vaya a terminar su contrato con 37 años. La relación entre ambos es meramente profesional en la selección de Alemania. El Barça confía en cerrar la renovación de Ter Stegen antes de terminar el año 2020. De hecho, ya era el objetivo del club azulgrana a principios de temporada, pero las exigencias del meta alemán eran altas.

Ter Stegen sigue siendo, obviamente, un portero deseado por casi todos los clubes del mundo. La Juventus y el PSG lo siguen teniendo en sus carpetas, pero la realidad económica ha cambiado y el alemán, con un estatus ganado en el vestuario y entre la masa social, tiene la oportunidad de alargar su carrera en el Barça hasta convertirse un icono. Eso sí, como demostró en 2016, es un personaje de convicciones firmes y pedirá lo que cree que se merece. En este momento, en su opinión, ser el portero mejor pagado del mundo. La pretensión del Barça es que Ter Stegen amplíe su contrato, como minimo, hasta el curso 2024-25.

Setién incorpora juegos: el ‘tres en raya’ y ‘la gallinita ciega’

Poco a poco, el Barcelona va recuperando la normalidad. Tras diez días de sesiones de entrenamiento, las siete primeras individuales y las últimas tres en sesiones de trabajo de grupos de diez futbolistas, el equipo blaugrana ha empezado a recuperar viejas costumbres que el técnico Quique Setién aportó a las sesiones de trabajo desde el primer día que fichó por la entidad catalana.

La novedad más importante que introdujo el entrenador cántabro a las rutinas de trabajo de la plantilla fue la incorporación de actividades lúdicas. Uno de los primeros fue el ‘juego de los animales’, donde Setién se ponía en medio del círculo, donde estaban los futbolistas, y les lanzaba la pelota mientras decía una palabra como “tierra”, “agua” o “aire”, y el jugador que tenía la pelota debía decir un animal que se relacionara con esa palabra. Este juego abrió la veda a muchos más, algunos tan sorprendentes como una especie de gallinita ciega, donde varios jugadores se tapaban los ojos con una venda y tenían que recorrer el campo en línea recta. Otros más normales como el de pasar la penitencia del pasillo de las collejas si en un rondo te hacían más de veinte pases seguidos.

De hecho, Setién sólo ha tardado tres entrenamientos colectivos para introducir el juego a la sesión de entrenamiento. El entrenador ha dispuesto un circuito físico con el equipo dividido en cinco jugadores – un grupo llevaba un cono azul y otro rojo-. El objetivo era hacer lo más rápido posible el circuito, porque el que llegaba primero tenía la posibilidad de poner antes el cono dentro del casillero que se había dispuesto en el césped. Una especie de tres en raya en toda regla. Esta actividad la ha repetido tanto en el grupo de las 9.30 horas como posteriormente el de las 11 horas.

No hay duda de que este tipo de actividades consigue que los futbolistas realicen el trabajo físico de una manera menos forzada y asimismo intensifica los aspectos competitivos entre los compañeros. En todo caso, Setién tendrá tiempo para preparar nuevas actividades lúdicas en los entrenamientos: este jueves ha concedido día de fiesta a la plantilla y no regresarán hasta el viernes a las 9.30 horas a la Ciutat Esportiva.

 

Setién matiza la pizarra

La pizarra post-confinamiento del Barça no será la misma que antes de la pandemia. Setién y sus ayudantes han tenido tiempo para matizar el manual de instrucciones. En eso, han demostrado cintura desde la primera semana, cuando el plan que Quique se trajo de su casa en Cantabria, con un extrañísimo 1-3-1-4-2, se paseó por el precipicio en Ibiza y se estrelló en Valencia. No tiene este Barça jugadores para expresarse con esas coordenadas y, aunque aseguró que podría volver a usarlo, no lo ha hecho. Pronto pasó el Barça de Setién al 4-3-3 que jugó la última temporada y media de Valverde (el Txingurri jugó un 4-4-2 su primer curso), y con mejores resultados.

Setién también estudia cómo sacar partido de los cinco cambios. Es un arma de doble filo evidente. Por un lado, podría permitir que el Barça mantenga un ritmo de juego altísimo. Pero con cinco cambios, también se corre el riesgo de desordenar al equipo, perder continuidad y automatismos. No será fácil jugar con esa herramienta.

Lo menos sencillo, aunque hace un tiempo pudiese resultar ridículo, va a tener que ver con la comunicación. De momento, Setién no podrá dar charlas tácticas de grupo. Hasta ha deslizado la posibilidad de reuinir a los jugadores en un cine: “Va a ser una pretemporada en número de días. Pero luego hay incógnitas. En pretemporada, juegas amistosos que sirven para corregir aspectos tácticos. Aquí, ni siquiera podremos vernos en en las reuniones. Seguramente, tendremos que tener distanciamiento. O los ponemos fuera, o nos los llevamos a un cine donde proyectarles las imágenes, o no van a ver las cosas que les tenemos preparados…”. Y el manual de instrucciones de Setién viene con novedades para la parte final de la temporada.

Dembélé, en mitad de la nada

El lunes se cumplieron tres meses desde que el doctor Lasse Lempeinen operó a Ousmane Dembélé de una rotura completa del tendón proximal del bíceps femoral de la pierna derecha. Fue en Turku, Finlandia. Por entonces, Lempeinen ya dejó claro en este medio cuál sería el periodo de baja de Dembélé: «Mi estimación es que estará seis meses lejos de los terrenos de juego. La lesión fue más grande y más exigente que la que yo mismo operé en 2017». A Dembélé se lo tragó la tierra ese 11 de febrero. Desapareció de las redes sociales, de la charla telemática que el pasado 14 de abril organizó Quique Setién; y, teóricamente, desapareció para pasar el confinamiento en Barcelona. La semana pasada, sin embargo, a Dembélé se le vio en París y no se presentó a las pruebas del COVID-19, que pasó el lunes.

El futuro de Dembélé en el Barça no está nada claro. Dijo Lasse Lempeinen, que se comprometió a seguir de cerca la recuperación, que estaba «muy seguro de que, después de una rehabilitación cuidadosa, sus mejores años en el fútbol están por venir». Pero tres meses después de operarse, a mitad del camino de la recuperación, el Barça no está tan convencido de eso. La temporada pasada, advirtió a Dembélé de que tenía una última oportunidad. Se trataba de darle un voto de confianza aunque, por detrás, lo tuviese como último as en la manga para cerrar la operación Neymar. Este año ni siquiera tiene ese colchón.

Irregular en el campo, donde mezcla buenas condiciones individuales y una exuberancia física brutal con una lectura deficiente del juego, un futbolista que ha costado 140 millones no es sostenible si se lesiona ocho veces, se pierde 70 partidos y ha estado, de momento, más de 425 días de baja en el Barça que serán más de 500. Su comportamiento, además, siempre ha estado bajo sospecha. Mickael Naya, su excocinero, llegó a explicar en Le Parisien que «Ousmane no respeta para nada los tiempos de descanso, no hay ninguna estructura de alto nivel en su entorno!. El Barça quiso enmendarle la plana este curso. Desde el club azulgrana se transmitió que el jugador era «mucho más profesional», que cuidaba “la alimentación y los tiempos de descanso». Pero Dembélé se lesionó en la primera jornada contra el Athletic y en noviembre, reventó contra el Dortmund. Cuando ya estaba recuperado, y Setién le había echado el enésimo capotazo, el jugador se rompió otra vez el 4 de febrero en plena tormenta Abidal-Messi. Obligado a operarse de nuevo, el Barça ya no cree en el jugador. El mismo doctor Lempeinen admitió que Dembélé es un paciente de alto riesgo: «El mayor riesgo para la lesión de isquiotibiales es la lesión de isquiotibiales anterior». El problema es qué hacer con Dembélé. Con contrato es una quimera y la única solución será meterlo en alguna operación de intercambio para abaratar un fichaje o cederlo a algún club que se haga cargo de la ficha al estilo Coutinho. Dembélé está en mitad de ningún camino.