La salida de Luis Suárez se complica y su futuro está abierto

La salida de Luis Suárez del Barça, que estaba cantada hace una semana, se complica. El jugador uruguayo estaba en conversaciones con la Juventus y el acuerdo entre las partes estaba cerrado en todos los términos pero en la última semana han aparecido varios problemas, hasta el punto que ahora se abren todas las opciones.

El primero y principal de los problemas es que el Barcelona y el uruguayo no se ponen de acuerdo en la liquidación de su contrato. A Suárez le han dicho que no cuentan con él, le queda un año de contrato y quiere irse cobrando lo que le deben pero la tesorería del Barça no está ahora para muchas alegrías.

Este retraso en la liquidación del contrato tiene a la Juventus en vilo. Los de Turín tienen a Suárez como primera opción, pero Pirlo tiene prisa por reclutar a su delantero centro cuanto antes. No está dispuesto el nuevo técnico juventino a esperar hasta octubre la incorporación de una pieza clave en su esquema y si resulta que Suárez no puede llegar a tiempo, optará por activar alguna de sus otras opciones como la de Dzeko o Morata. No son sus favoritos, pero Pirlo prioriza cerrar su plantilla cuando antes para empezar a trabajar cuanto antes.

Otro problema, que no es menor, pero está en vía de resolución es el de conseguir que Suárez no figure como extracomunitario en la plantilla de una Juventus que tiene las plazas copadas.

Suárez, pese a los orígenes italianos de su esposa, debe de conseguir el pasaporte italiano. Sin ese estatus, la Juve no puede ficharle porque en este mercado ya se hizo con los servicios del brasileño Arthur y del estadounidense McKennie. El uruguayo, para conseguirlo, debería pasar un examen de italiano en el consulado, y normalmente este proceso tarda al menos un mes en realizarse. La vecchia signora, por eso, mantiene abierto el camino que lleva a Dzeko al que se ha sumado Morata.

Ante esta situación, las opciones de Suárez se abren y desde el Barcelona ya recuerdan que Koeman nunca le dijo que fuera un jugador que le disgustara, al contrario, sino que cuando le dijo que no contaba con él era por una cuestión de remodelar el vestuario pero que le respetaba mucho como jugador.

Por su parte, el futbolista tenía asumido que ya había jugado su último partido con el Barça, pero en este club pasan cosas muy raras últimamente y lo que parecía estar sentenciado cambia de diagnóstico en cuestión de horas. Así, que con Suárez toca esperar.

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